miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿Qué te voy a dar yo?

.

Yo muchas veces me pregunto: ¿Por qué te voy a dar lo que es Tuyo? ¿Acaso no me entregué a ti? ¿Acaso no eres mi Elohim Yahshua mi Mesías y mi Rabí? Pero cuando vengo a ti a orar siempre te digo ¡tómame tuya soy! Y yo me vuelvo a preguntar: ¿Por qué le doy lo que ya es Suyo?, es mi constante, es mi ofrenda diaria de decirte ¡úsame!, ¡de nuevo utilízame!, ¡como si tú aquí ahora estarías! ¿Por qué no? ¡Vive dentro de mí, usa mis pies, usa mis manos, mira por estos ventanales de mis ojos, escucha por estos oídos, hazme andar! ¡Anda mi andar, usa mis pies, abre mi boca para que se asome la tuya! ¡Háblales! Tú los conoces, tú sabes lo que buscan y lo que tú tienes para ellos ¡dáselo!, ¿para qué yo quiero la vida si yo nada puedo dar?, ¿para qué quiero mis instrumentos si tú no los haces tocar?, ¿para qué yo quiero vivir si la vida sólo está en ti? ¡Úsame tú que has hecho vida en ti! Tú eres mi vida, mi vida sin ti no existe, no está aquí…

Hace un tiempo, yo fui usada sin quererlo, manejada sin desearlo, utilizada con todo ardid y esfuerzo, fue sin quererlo, sin desearlo, sin pedirlo, nada entendía; pero mi muerte deseaba, nada comprendía; pero vivir para mí era un esfuerzo sin fin, sin acabamiento. Pero… un día… soñé que flotaba en el río, éramos muchos pero yo ahí estaba. No estaba viva ni muerta, pero todo lo veía y todo lo oía. De repente, en esa corriente de muerte, estando aún viva vi a un hombre acercarse a la orilla… de repente su mano penetró en esas aguas amarillas, sucias y nauseabundas… y en esos momentos me enganchó y me sacó fuera. Yo nada hice, ni fuerzas tenía y apenas me moría pero no entendí cómo un hombre vestido de blanco metió su blanca mano a tanta inmundicia y tocó ese cadáver viviente que aún veía y se sorprendía. Cuando delante de Él estuve ¡ya no me conocía!, porque toda mi lepra desaparecía y con su dulce y calmo caminar me condujo a una senda de paz cubriendo de amor ese sendero con su brazo protector.

Así, sin quererlo, no quise ser usada. Así, queriéndolo, quiero ser usada por ti. Así como me conduces hoy. Así quiero que me uses para que otros puedan a través de mí conocerte, sin que a mí me vean. Yo no me esforcé por salir de ese río, no podía, ni tan siquiera moverme. Fue tu Ruaj quien me sacó a la vera de tu acción de amor llena de misericordia ¡bendita tu piedad!, porque esa tiene poder en tu Ruaj, su fuerza atrae, mueve, transforma y adiestra.

Asómate por mi ventana que yo deseo que hoy te vean porque hoy es el día de salvación. Hoy es el día en el que tú me vas a sorprender, ese día cuando ya no hay esperanza, ya no hay fuerza, cuando la nada se apodera…

¡Ayúdame mi Adón!, a salir de aquí, que aunque gritar ya no puedo mi alma desfallece. ¡Sácame de aquí!, y no con fuerza humana…

“No por fuerza, y no por poder, sino por mi Ruaj, dice YAHWEH Ha Elyon.” (Zejaryah/Zacarías 4:6)

¡Dame vida en tu sangre!, hazme vivir en tu Espíritu. ¡Entra a éste corazón!, entra porque yo te abro la puerta ¡penetra hasta que la oscuridad desaparezca! Habita hasta los confines de todo mi ser para que nunca tenga hambre ni sed de justicia porque tú eres el que habitas en tu plenitud dentro de mí.

¡Sé anuncio a las Naciones!, que hay una esperanza ¡viva!, y eficaz, que ¡está viva!, que está ¡aquí!, y te dice: “Hoy es El Día de Tu Salvación.”

E. D. Bruñó Ibáñez
D. L. Z-3260-10

Ministerio La Pluma Divina

* Todas las citas bíblicas son de la versión de La Biblia Kadosh de Diego Ascunce traducida directamente del HEBREO ORIGINAL al ESPAÑOL, puedes consultarla en La Pluma Divina: www.laplumadivina.com

.