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martes, 27 de julio de 2010

El Papa Judío

La historia verídica de un Papa judío

Rab. Dr. Meir Lehman (1831-1890)

¿Conocéis, queridos lectores, a la dorada Maguncia? ¿Y la maravillosa corriente que serpentea entre los imponentes Alpes para luego abrirse paso a través de las fértiles y benditas tierras de las orillas, donde los dorados rayos del sol maduran los vinos más preciosos? ¿Conocéis la fuerte corriente que celebraron numerosos bardos? ¿No conocéis todavía la divina corriente del Rin? ¿No habéis viajado nunca sobre su espinazo o ni siquiera habéis mirado sus olas teñidas de verde pálido?
¡Venid y observad esta corriente y los benditos campos a través de los cuales fluye; las bellas, grises antiguas y, a pesar de ello, jóvenes y frescas ciudades alrededor de las cuales corren sus aguas; la plateada Estrasburgo, la Colonia de hierro y la perla de todas sus ciudades: Maguncia, la dorada Maguncia! Queridos lectores, venid hoy hacia mí: quiero contarles una historia de la época gris; una historia que comienza y termina en Maguncia y que es verídica; una historia que durante ocho centurias se transmitió de boca en boca y de generación en generación.
Maguncia no es sólo una hermosa ciudad; es también una urbe muy antigua. Surgió en una época en la que el pueblo alemán aún no solía vivir en ciudades. Aquí, donde el Meeno confluye con el Rin, donde los montes conforman una cadena de campos fértiles y en las zonas aledañas se elaboran los vinos más finos -aquí fue el lugar donde los romanos fundaron poblados, donde Julio Cesar levantó un fuerte puente sobre el Rin, y donde Druso edificó una fortaleza gigantesca.
También los hijos de Israel, que fueron expulsados de Eretz-lsrael, se establecieron aquí desde tiempo remotos e hicieron florecer una comunidad grande y numerosa que cuidó el preciado tesoro que el pueblo de Israel llevó consigo en el exilio - la sagrada Toráh de Elohim.
Aquí, en esta ciudad vivieron, poco antes de comenzar nuestra historia, las dos personalidades judías más relevantes de Alemania, las que con profunda abnegación y devoción enseñaron la Toráh a cientos y miles de alumnos; fueron ellos: Rabeinu Meshulam Hagadol (el grande) y el mundialmente conocido Rabeinu Gershom, "Maor Hagolá" (" Luminaria de la Diáspora), -el faro que iluminó al pueblo judío en el exilio. Se trata del mismo Rabeinu Gershom, que promulgó la prohibición de casarse con más de una mujer, con lo cual contribuyó a purificar la vida familiar judía.
El trono rabínico de estas dos celebridades fue ocupado por un digno heredero de su grandeza: el conocido poeta religioso Rabí Shimón, a quien se le agregó luego el título "Hagadol"; sus sublimes poemas litúrgicos, que son un cántico de alabanza a Elohim, no habían sido incluidos, todavía, en el ritual de oraciones para las festividades judías. Rabí Shimón era muy joven aún y, sin embargo, su gran capacidad, maestría y profunda versación lo elevaron a la categoría- de rabino y jefe de la comunidad judía más destacada de la Europa de aquellos días.
Rabí Shimón estaba sentado en su estudio, pensativo. Recién se habían ido sus alumnos, los grandes libros estaban todavía sobre la mesa; ante él se encontraban, desparramados, varios tratados del Talmud babilónico; nada de esto, empero, ocupaba su mente. Se encontraba en su estado de sublime inspiración. Sus ojos brillaban y sus labios se movían imperceptiblemente. La mano escribía lo que sentía el corazón, la mente reflexionaba y los labios murmuraban.
Estaba creando el maravillosamente hermoso y excelso poema litúrgico que serviría de introducción a las oraciones del segundo día de Rosh Hashaná. En este poema Elohim es glorificado como un rey que recuerda todos los sucesos y para Quien suena el shofar. El idioma era admirable y adecuado grácilmente a los pensamientos, como una verdadera vestidura; la rima se cerraba con naturalidad y las estrofas estaban ordenadas de acuerdo al alfabeto hebreo. A todo esto el nombre del autor estaba artísticamente entrelazado en el poema.
Recién había terminado su maravillosa creación y comenzó a revisarla con una sonrisa de satisfacción sobre sus labios. De pronto se abrió la puerta y entró un hermoso niño de cuatro años. La criatura se acercó con pasos silenciosos a Rabí Shimón y observó detenidamente el trozo de pergamino escrito.
-¡Oh, papito, querido papito!- exclamó el niño con alegría.

-Has escrito mi nombre: "El janán najalató benóam lehashpar "

-siguió leyendo el pequeño con voz sonora, que causaba asombro en una criatura como él. Rabí Shimón sentó al niñito de cabellos rubios y ondulados sobre sus rodillas y le dio un beso sobre sus labios rosados.

-Sí, mi querido Eljanán, he entrelazado también tu nombre en mi poema. Tu nombre será recordado junto con el mío cuando los judíos le oren a Elohim en Rosh Hashaná con cálido fervor. Estas palabras que tan bien has leído aquí, ¿también las puedes traducir?

-No a todas, papito: Elohim concedió su gracia a Su herencia con Sus amorosos conceptos". Hasta ahí puedo traducir. Pero ¿qué significa "lehashpar"?

- Eso quiere decir: "para embellecerlo". Elohim concedió Su gracia a Su herencia, Su pueblo, a nosotros, los judíos, para hacer que nuestro destino sea querido y hermoso. El nos ha elegido entre todos los pueblos, para que le pertenezcamos. Cuando oigas alguna vez, mi hijo, pronunciar tu propio nombre, recuerda estas palabras mías.
El pequeño sacó el pergamino de la mano de su padre y repitió muchas veces, con voz vibrante, las palabras: "¡El janán najalató benóam lehashpar!"
El padre lo contempló todo el tiempo con una sonrisa de satisfacción y llena de esperanza, y, además, con verdadero orgullo.
-Papito, -dijo Eljanán- ya aprendí de memoria las cinco palabras. ¡No las olvidaré nunca, nunca! ¡Y también recordaré para siempre lo que me explicaste recién! Emocionado por estas palabras el feliz padre abrazó a su hijo y lo apretó contra su pecho.

En la casa de Rabí Shimón reinaban el dolor y la tristeza, pues Eljanán se había enfermado de gravedad. El padre y la madre estaban sentados junto a su lecho y lloraban. Margarita, la fiel criada de la casa, le daba de tomar al niño el remedio que había recetado Rabí Natán, el doctor.
El pequeño estaba muy afiebrado. Su frente ardía y él se sacudía de un extremo al otro de su cama. Por momentos fantaseaba acerca de sus amiguitos, o sobre sus padres, y al minuto llamaba nuevamente a la criada. Cuando ésta se acercaba le daba un fuerte empellón para alejarla de si y comenzaba a gritar como si estuviese dominado por un terrible miedo. Al rato caía extenuado sobre la cama y se quedaba tendido por mucho tiempo. Después se volvía a incorporar bruscamente y gritaba a viva voz: "¡Eljanán najalató benóam lehashpar!"
En ese mismo instante entró Rabí Natán, el médico. Con gran asombro escuchó la exclamación del niño y observó detenidamente a Rabí Shimón con una mirada inquisidora.
-Es un verso de un poema litúrgico mío que compuse para Rosh Hashaná. Mi hijo entró de casualidad a mi estudio cuando lo estaba escribiendo y se alegró mucho cuando vio entrelazado en él su propio nombre -le explicó Rabí Shimón al médico-.
Rabí Natán sacudió la cabeza. "Ya le he advertido muchas veces -dijo- que usted esfuerza a su hijo prematuramente. Los niños tan pequeños como él deben entretenerse sólo con juegos infantiles, hasta que su cuerpo se desarrolle lo suficiente."
Al finalizar su reproche se acercó al lecho del infante y sacudió nuevamente la cabeza: -El niño está muy enfermo -dijo pausadamente- y debe ser atendido con mucho cuidado y esmero. ¡Esto durará uno! Nueve días más y luego vendrá el momento decisivo. De ninguna manera deberéis velar por él los tres juntos. Antes bien convendría que os intercambiéis, pues de lo contrario no podríais soportar la situación por todo el tiempo que fuere necesario.
-Mi esposo no puede velar al enfermo - dijo la madre-. No duerme noches enteras, puesto que piensa, estudia y escribe sin descanso. Mi criada Margarita y yo cuidaremos de nuestro hijo en forma alternada. El médico se fue. Rabí Shimón fue llamado a su estudio, pues habían venido litigantes para someterse a un juicio rabínico. En el ínterin anocheció y Margarita le pidió a su ama que fuese a descansar por unas cuantas horas bajo la formal promesa de que le permitiría reemplazarla después de medianoche. "La madre no se sentía muy deseosa de separarse de su hijo enfermo, pero comprendió la necesidad de aceptar el pedido. Se acostó entonces a dormir para poder' después velar a su hijo con fuerzas renovadas.
Y he aquí que Margarita se quedó sola a cuidar al pequeño enfermo.
-¡Pobre criatura! -se decía a sí misma mientras el niño era preso de un sueño inquieto-
¡Pobre niño! Debes, lamentablemente, morir tan joven. Eres tan hermoso e inteligente, y a pesar de todo ni siquiera podrás acceder al Paraíso, puesto que eres un niño judío. ¡Y yo te quiero tanto, pero tanto! ¡Ojalá pudiera salvarte!
Y Margarita comenzó a llorar amargamente y a lamentarse a viva voz, a tal punto que Eljanán se despertó y empezó a fantasear nuevamente. Margarita acarició al pequeño para calmarlo y hacerle tomar el remedio tranquilizante; el niño lo rechazó, sin embargo, alejándola. La servidora llamaba al niño con los nombres más cariñosos, besándolo; pero la criatura no se pudo calmar.
En ese momento entró el padre y el niño se tranquilizó al instante, se sentó y exclamó: "¡El-janán najalató benóam lehashpar!"
Rabí Shimón se inclinó sobre su hijo y lo cubrió de besos; las lágrimas comenzaron a derramarse sobre su rostro. El niño, empero, se tranquilizó cada vez más y cuando la madre entró a su recinto para reemplazar a la criada, ya la gravedad de la dolencia se había disipado. También el médico lo encontró, al día siguiente, en un mejor estado de salud; no dejó de insistir, sin embargo, en que recién al noveno día podría decidir si el peligro había sido conjurado.
Era un domingo por la mañana. De la iglesia "Liebfrauen" había una multitud de cristianos. Sólo una pequeña parte de los feligreses se quedó en la iglesia para proseguir con sus oraciones. Entre ellos estaba Margarita, la criada cristiana de la casa de Rabí Shimón. Ella le contaba al cura Tomás acerca de la dolencia del niño al que cuidaba y de su tremendo dolor porque Eljanán iría al infierno, ya que era judío...
Más tarde, al salir de la iglesia, su rostro denotaba una gran alegría. ¿Cuál era la causa de su regocijo? ¿Se debía, acaso, a algo que el cura le había dicho?
Eljanán seguía fluctuando entre la vida y la muerte. Se acercaba la decisiva novena noche de la enfermedad. La madre velaba ante su cama; Rabí Shimón, sin embargo, estaba sentado en su estudio y echaba un sueño ante una "Guemará" abierta. Parecía soñar con algo muy agradable, ya que sus labios estaban coronados por una sonrisa de satisfacción. Al despertarse cerró la "Guemará", entró corriendo al recinto donde se encontraban su esposa e hijo, y exclamó con júbilo:

- ¡Beile! ¡Nuestro hijo no morirá!
Su esposa lo miró tremendamente asombrada; Rabí Shimón, empero, se sentó a su lado y siguió diciendo:
- ¡Oh, Beile! ¡Escucha qué maravilloso sueño he tenido recién! ¡En él he visto el futuro'! Estando muy cansado me dormí ante una "Guemará" abierta. Las letras y las palabras danzaban ante mis ojos y adoptaban las formas de los significados de sus nombres. "Alef' estaba parada ante mí como un príncipe, con su báculo en la mano, dando órdenes a toda la multitud; la "Bet" se transformó en una hermosa casa, un verdadero palacio, como sólo pude ver en Italia; la "Guimel" extendió su cuello como un verdadero camello; la "Dalet" se convirtió en una esplendorosa puerta que daba hacia el ' palacio y una mano se mostró con el puño crispado. Era la "Iud". " "Pei"- se me presentó riendo, como una boca amistosa. " "Záin", por el contrario, se mostró amenazante, como si fuera un arma y toda la multitud pasó volando salvajemente ante mis ojos, asiéndome y arrastrándome hacia lo lejos, hacia un hermoso y soleado país. Aquí la "Bet" se erigió como un grandioso palacio a través de cuyas puertas pasamos todos hasta llegar a una sala ricamente ornada, en la cual había un sillón de oro sobre el que estaba sentado un gobernante vestido con ropas preciosas y con su testa adornada por una triple corona.
Alrededor del gobernante estaba parada mucha gente importante con las cabezas gachas en señal de sumisión y uno tras otro le fueron besando la mano; las letras, sin embargo, no se inclinaron ante él. Y cuando observé la cara del gobernante vi que se trataba de -nuestro Eljanán; al mismo tiempo, sin embargo, me asusté muchísimo: sobre su pecho colgaba una gran cruz de oro. Exclamé entonces, llorando: ¡Eljanán, Eljanán!" Y entonces el gobernante descendió de su trono de un salto, tiró la cruz dorada lejos de sí y se echó en mis brazos ampliamente abiertos, cubriendo mi rostro con cálidos besos. Recién entonces, las letras nos rodearon a ambos y nos abrazaron, trayéndonos hacia este lugar llamado Maguncia. Aquí en Maguncia se levantó, en el lugar destinado a la feria, un gran trono con setenta y dos peldaños, tal cual nuestros sabios describieron el trono del rey Salomón. Sobre cada escalón estaban sentados leones dorados que rugían con voces estentóreas y águilas doradas golpeaban fuertemente con sus alas.
Eljanán se quitó la triple corona de la cabeza y la tiró lejos de sí, hasta el Rin, en cuyas aguas se hundió estrepitosamente. Después ascendió por los peldaños que conducían al trono. Los leones le lamían las manos y las águilas se echaban a sus pies.
Cuando hubo llegado al trono descendieron del cielo multitudes de ángeles. Uno de ellos tenía en sus manos una corona que parecía emitir rayos de sol, la que colocó sobre la cabeza de nuestro iluminado hijo, mientras los demás exclamaban con voz resonante: "¡Sea así tratada la persona a quien el Rey de reyes quiere honrar! -Y aquí me desperté, cerré la "Guemará" y vine a verte aprisa. ¡Créeme, querida mía, que nuestro Eljanán sanará, con la ayuda de Elohim! ¡El altísimo lo ha reservado para grandes cosas! -¡Hágase la voluntad de Elohim!- dijo la madre devota y se inclinó sobre el niño, que dormía plácidamente y respiraba sin dificultad.
Cuando la criatura se despertó a la mañana siguiente, el médico Rabí Natán estaba sentado al lado de la cama. Durante un rato largo tuvo la mano del niño en la suya y después exclamó con voz entusiasta: ¡Baruj rofé jolim!" (Bendito sea el que cura a los enfermos, es decir, Elohim.) La crisis ha pasado y el niño está sano y salvo!
Muchos días tuvo que guardar cama Eljanán después de haber pasado la crisis. Margarita lo cuidó con extraordinario amor y dedicación. Quien la hubiese visto podía observar que su actitud hacía el niño había cambiado radicalmente. También antes lo había querido mucho, pero ahora lo atendía con verdadera unción y éxtasis religioso. Casi no podía soportar que sus propios padres u otros familiares o conocidos se acercasen a él. Tenía celos de todos aquellos que se disponían a hablar con la criatura. Esta, actitud de Margarita tampoco era un secreto para su señora. Pero todos los demás que habían observado este extraño comportamiento de la criada sostenían que era el resultado de un estado enfermizo producido por sus extenuantes esfuerzos durante la dolencia del niño.
La verdadera causa, sin embargo, de la extraña conducta de Margarita, era otra: Cuando le había contado ese domingo al cura acerca de su gran pesar por el hecho de que Eljanán, el hijo de Rabí Shimón, habría de morir sin poder librarse del infierno, el sacerdote le aconsejó que convirtiese al niño al cristianismo para que salvase su pobre alma. Margarita siguió su consejo y estaba segura de que sólo la conversión y ninguna otra cosa, había arrancado al niño de las fauces de la muerte. A partir de ese instante consideró al niño como un ser de su propiedad y todos sus pensamientos estuvieron orientados a encontrar la forma de arrancarlo de sus padres y educarlos como cristiano.
Entretanto se acercaba la sagrada festividad de Rosh Hashaná.
Todos se dirigieron a la sinagoga para el toque del "shofar". Sólo Eljanán tuvo que quedarse en su casa con Margarita, ya que estaba aún convaleciente.
Margarita abrió una entrada trasera de la casa, por la que penetraron unos cuantos individuos enmascarados, quienes tomaron al atemorizado niño. Uno de ellos alzó al pequeño desnutrido y debilitado y todos se fueron tan silenciosamente como habían venido.
Margarita cerró con llave la puerta trasera. Después de transcurridos unos minutos, sin embargo, comenzó a arrepentirse de lo hecho. Estalló en un fuerte llanto, se tiró al piso y se arrancó de los cabellos, maldiciéndose a sí misma con las peores imprecaciones. Pero al mismo tiempo rebosaba de satisfacción y alegría al pensar que Eljanán ya era cristiano y que si llegaba a morir no se perdería en el infierno. Sin embargo, la conciencia la seguía atormentando...
Rabí Shimón y su familia volvieron de la sinagoga con el ánimo bien dispuesto y alegre. Pero apenas transpusieron el umbral de la casa encontraron a Margarita tirada sobre el piso, con la cabeza golpeada y la cara arañada.
-¡Elohim mío! -exclamó Beile- Margarita, ¿qué ha sucedido? ¡Levántate! ¿Dónde está Eljanán, mi hijo? Margarita no se incorporó ni contestó. Al instante enviaron por Rabí Natán, el médico; revisaron toda la casa, clamando por Eljanán -pero sin obtener el menor resultado. El médico vino y comprobó que Margarita había perdido la razón. Estaba inconsciente cuando la acostaron en la cama. Siguieron buscando, luego, a la criatura, pero todo fue inútil.
La terrible noticia se difundió inmediatamente por toda la ciudad. Todos colaboraron en la búsqueda del niño. Se informó al alcalde y al arzobispo, y se revolvió cielo y tierra; se ofreció una gran recompensa y se enviaron mensajeros a todas las poblaciones aledañas, pero Eljanán había desaparecido como si se lo hubiese tragado la tierra. La única que hubiera podido dar una información clara y precisa -no pudo recuperar la conciencia: Margarita había enloquecido y contestaba a todos los pedidos y preguntas con una sonrisa de insana.
Cuando el "jazán" ( Cantor litúrgico) comenzó a cantar, en el segundo día de Rosh Hashaná, el recientemente escrito poema religioso de Rabí Shimón, "El-janán najalató benóam lehashpar", el desdichado padre empezó a llorar amargamente y toda la comunidad lo acompañó en su propio pesar. Todos los ojos se humedecieron. Arriba, en el sector de la sinagoga destinado a las mujeres, Beile perdió el conocimiento y tardó mucho tiempo en Volver en sí.
Después de finalizadas las oraciones Rabí Shimón se había calmado lo suficiente como para consolar a su mujer. Su fe y devoción ilimitadas lo ayudaron a sobreponerse a su gran desdicha y Beile terminó consolándose gracias a la profunda fe de su esposo. Eljanán, no obstante, había desaparecido sin dejar el menor rastro.
Los individuos enmascarados lograron llevarse furtivamente a Eljanán a la iglesia situada sobre el "Jakobsberg". El débil niño lloraba y se lamentaba continuamente. El cura Tomás, el verdadero responsable del secuestro, tenía a la criatura en su habitación. Eljanán volvió a enfermarse, y más gravemente aún que antes. Sin embargo, y gracias a los excepcionales esfuerzos del sacerdote, esa enfermedad sólo sirvió para ayudarlo a llevar a cabo su plan diabólico. Procuró al niño un cuidado excelente, hasta que su joven naturaleza se impuso y Eljanán comenzó a restablecerse poco a poco.
Después de largas fantasías febriles la criatura había recobrado el conocimiento, pero al mismo tiempo se borraron de su memoria los recuerdos del pasado. El cura Tomás se comportaba amorosa y delicadamente con el niño, al que llamaba "Félix". Y Eljanán aprendió a quererlo y a tenerle confianza. Cuando Félix se hubo restablecido del todo el cura Tomás lo llevó a Bamberg para instalarlo en la iglesia de Jacob. A los celosos investigadores de la desaparición del hijo del rabino de Maguncia ni se les cruzó por la mente buscarlo en ese lugar.
"Félix" se había transformado en el niño mimado de los curas de la iglesia de Jacob. Le enseñaban lo que sabían y la maravillosa aplicación, la extraordinaria inteligencia y la notable memoria del niño fueron motivo de asombro para todos sus maestros. Al cumplir los siete años de edad Félix ya conocía tan bien la lengua latina que la hablaba sin dificultad y la escribía sin errores.
Eso era todo lo que el pequeño podía aprender en la iglesia de Bamberg. El prior, orgulloso del niño, lo llevó personalmente a Roma. También en esta ciudad provocó Félix el asombro de todos. Hasta se lo presentaron al mismo Papa, quien lo puso en manos de los mayores y conocidos ministros del culto cristiano para su futura formación. En esa época el poder papal había adquirido una extraordinaria fuerza e influencia sobre la vida de la gente y los países. Príncipes y hasta reyes debieron doblegar su orgullo ante la voluntad de Roma, que amenazaba con la excomunión.
El monje benedictino Hildebrandt, que poseía una ambición sin límites y era amigo de confianza del arzobispo Lorenzo de Amalfi, una persona de gran influencia, se interesó muy especialmente por el niño prodigio. Decidió entonces educarlo en su espíritu para convertirlo luego en su mano derecha.
Y así fue criado Félix, en medio de tales aconteceres, en la densamente poblada corte papal, adquiriendo claros y profundos conocimientos en todas las ciencias y artes.
Cuando Félix cumplió los 18 años de edad, su protector Hildebrandt accedió al trono papal bajo el nombre de Gregorio VII. .
Había comenzado una época de mucho movimiento. Todos los ideales de vida que se había propuesto cuando aún era el monje Hildebrandt, los quiso llevar a cabo en su calidad de Papa. Se propuso crear un fuerte poder teocrático; que el Papa, como "vicario de Cristo" sobre la Tierra, fuese el juez supremo no sólo en lo que atañe a asuntos eclesiásticos, sino también en todo lo concerniente al área política. Para poder llevar a cabo este plan necesitaba un ejército poderoso que estuviese diseminado por todo el mundo. Y para integrar este ejército el Papa tenía puestos sus ojos en los numerosos clérigos que podían ejercer en todas partes una poderosa influencia. Esta dependía, sin embargo, de las esposas e hijos de los gobernantes seculares, de los condes, duques, príncipes y reyes, y del emperador. Cuando estos clérigos estuviesen solos y aislados, como lo estaban, hacía ya muchos años, los monjes, y no debiesen preocuparse por esposa e hijos ni tener necesidad de depender de nadie, entonces buscarían y encontrarían en la Iglesia un único y poderoso aliciente. Estarían capacitados, pues, para esa organización a través de la cual la iglesia católica se convertiría en un solo cuerpo, a cuyo frente se colocaría el Papa en Roma.
Este era el gran plan del Papa Gregorio VII, que lo llevó a promulgar el celibato (Prohibición, a los clérigos, de casarse, y los que ya lo habían hecho, debían separarse de sus mujeres.) ni bien ascendió al trono papal. Un grito de protesta se extendió por toda la iglesia católica; miles de clérigos casados debieron separarse enseguida de sus mujeres y sus cargos debieron ser ocupados por monjes. En muchos lugares se produjeron rebeliones organizadas contra la orden papal; las protestas más airadas se dejaron oír en Alemania. Pero Hildebrandt-Gregorio no era hombre de dejarse desviar de su camino, que consideraba justo y útil. Envió, entonces, mensajeros a todas partes, quienes debieron velar, por las buenas o por las malas, porque su orden fuese cumplida. A su asesor más capaz, el joven clérigo Félix, le encomendó la más importante y difícil misión: apaciguar y someter a los clérigos alemanes.
Félix llevó a cabo con éxito su misión. En cada lugar que visitaba lograba calmar los ánimos acalorados. Debido a esto, los clérigos superiores, obispos y arzobispos esperaban con impaciencia el día de su llegada. En todos los lugares Félix reunía a los sacerdotes, les proponía los grandes planes y las sanas intenciones del Papa, les describía el luminoso futuro de la Iglesia y les demostraba cómo el espíritu debía independizarse del cuerpo para lograr los objetivos fijados. Su misión fue coronada por un éxito que superó todas las expectativas.
Los informes de los príncipes alemanes de la iglesia, que habían sido enviados a Roma, alabaron hasta el cielo al nuncio papal. El Papa, por su parte, sabía cómo recompensar a Félix por todos estos méritos acumulados. Mientras Félix estaba de viaje llevando a cabo su misión papal ascendía en la escala eclesiástica y era llamado para ocupar cada vez un cargo más importante, recibiendo un título de honor tras otro.
Al mismo tiempo comenzaron a producirse disidencias entre el Papa y el emperador. Debía entonces convencerse a los príncipes para que se separasen de su Káiser. Y también en este terreno Félix logró un éxito inusual que le fue largamente recompensado. Estando en Landshut (Baviera) recibió la noticia de que había sido designado obispo de Roberedo, con la observación de que no interrumpiese su viaje por Alemania. Dos años más tarde recibió en Trier la noticia de que había sido designado arzobispo de Ravena. Al año siguiente el Papa le envió a Brunswick el capelo de cardenal.
El joven clérigo Félix había escalado, a los veinticinco años, posiciones a las que sólo podían acceder contadas personas y sólo a una edad avanzada. Luego recibió del Papa la misión de viajar a la Alemania septentrional.
El obispo de Rosensburg esperó con impaciencia al enviado papal, el cardenal Félix. El emperador Enrique IV reunió a fuerzas amigas y derrotó a su contrincante, el emperador Rodolfo de Suecia. La estrella del Papa Gregorio había comenzado a empalidecer y sus amigos y seguidores hicieron los mayores y desesperados esfuerzos para volver la suerte a su favor. Y he aquí que en Rogensburg se resolvió llevar a cabo una reunión de todos ellos.
También el cardenal Félix se apuró a asistir a esa reunión.
Cuando el cardenal había llegado a las inmediaciones de Rogensburg su vehículo se detuvo de improvisto. Un judío se había echado a lo ancho del camino y no dejaba pasar a los caballos. Félix ordenó traerlo ante sí.
-¡Salve a mi hijo, misericordioso señor! -exclamó el judío desesperado-. Me llamo Meshulam y vivo en Rogensburg. Durante mi viaje a Bamberg me asaltaron los siervos del caballero de la roca roja y me robaron todas mis pertenencias: mi dinero, mi mercadería y a mi hija Raquel. ¡Oh, misericordioso señor, apiádate de mí! Hace ya medio año que pido ayuda en todas partes, pero sin obtener el menor resultado.
Y he aquí que escuché que usted es tan bueno, y amable con los pobres. En la ciudad no hubiera podido lograr encontrarme con usted; por eso vine aquí. ¡Misericordioso señor, compadézcase de un padre desdichado! Félix le indicó al judío que entrase al vehículo y le preguntó sobre sus contratiempos. El caballero de la roca roja era un enemigo del emperador y mantenía abiertamente una disputa con el obispo de Regensburg, bajo cuya protección se encontraban los judíos citadinos. Pero el obispo tenía ahora otras cosas más importantes que hacer, que defender la causa de una joven judía.
Félix le prometió a Meshulam que lo ayudaría en todo lo que le fuese posible.
En Rogensburg se habían reunido muchos príncipes, clérigos y notables seculares. Félix entusiasmó a todos con sus manifestaciones a favor del Papa. Y cuando el emperador comenzó su marcha hacia Italia estalló en Alemania una gran rebelión. Los seguidores del rey fueron totalmente derrotados. También la fortaleza de la roca roja fue destruida y Félix en persona devolvió a la doce añera niña Raquel a la casa de sus felices padres.
De Regensburg viajó Félix a Bamberg. ¡Cuánta alegría hubo en la Iglesia de Jacob, cuando el por todos venerado cardenal Félix buscó, en compañía del obispo, al anciano prior de Sankt jakob y se presentó ante él como el niño enfermo de otrora! - Durante su estadía en Bamberg, Félix residió en esa iglesia, por lo que los monjes estuvieron muy contentos. Al encontrarse cierta vez cara a cara con el prior, aprovechó la oportunidad y le volvió a preguntar acerca de su origen. -Siendo yo todavía un niño de apenas siete años me trajo usted a Roma. Usted sabe, seguramente, venerado padre, de manos de quién me ha recibido.
-Misericordioso señor- le respondió el prior un monje de Maguncia de nombre Tomás, lo trajo a usted aquí. Todo el asunto lo llevó a cabo de una manera muy misteriosa y nosotros no pedimos mayores detalles. Con frecuencia nos traen muchos niños que no sabemos de dónde provienen; los formamos como clérigos y ellos ni se preocupan por investigar su origen. Se me ocurre que es usted el hijo de alguna persona muy importante que quiere que su nacimiento permanezca oculto. El rostro del cardenal se ensombreció. La idea de que su origen debía ser conservado en secreto le resultaba intolerable. Durante muchas horas permaneció apesadumbrado, hasta que resolvió viajar en los próximos días a Maguncia y allí, en el preciso lugar donde según el prior se había desarrollado el hecho oculto, lo investigaría hasta que saliese a relucir la verdad. Esa misma noche, sin embargo, recibió una nota del Papa, solicitándole regresar a Roma.
Tuvo que renunciar, entonces, y por el momento, a su plan de búsqueda.
En el transcurso de todo este tiempo el emperador obtuvo un triunfo tras otro. Pasó victorioso por toda la Alta Italia, conquistó Roma y hubiera tomado prisionero a su enemigo, el Papa Gregorio, si no fuera por el duque normando Robert Guiscard, quien lo rescató de Engelsburg, donde estaba sitiado, y lo llevó consigo a Salerno.
También ahora servía Félix fielmente al Papa, su amigo y protector. No lo abandonó ni siquiera en la desdicha y lo acompañó en el exilio. Pero la salud de Gregorio se quebró por las grandes aflicciones que había sufrido, y fue minada por una grave enfermedad de la que no se restablecería. El Papa Gregorio pronunció, antes de expirar, las siguientes palabras: "Amé la justicia y fui enemigo de la maldad; por esta causa muero en el extranjero -en el exilio!"
Antes de su muerte reunió a sus seguidores, a quienes expresó su deseo de que Félix fuese su sucesor. Después del deceso del Papa Gregorio los cardenales regresaron a Roma y cumplieron su última voluntad: bajo el nombre de "Víctor III" el joven Eljanán, actual cardenal e hijo del rabino de Maguncia, rabí Shimón el Grande, ascendió al trono papal.
¡Qué dichosos se hubieran sentido miles de cristianos de ocupar el lugar del joven Papa de treinta años! Era la cúspide del poder y del honor lo que había alcanzado el nuevo Papa electo. Los príncipes más poderosos besaban sus pies; reinaba sobre emperadores y reyes, y gran parte de la humanidad estaba echada sumisa a sus pies.
Pero el joven Papa no era feliz: le faltaba la fe en lo que él mismo predicaba y enseñaba. El temor reverenciar, la anulación de su propio honor por todo aquello que le habían enseñado a considerar como sagrado y caro lo habían abandonado hacía ya mucho tiempo. Conocía demasiado y muy profundamente la vida mundana y las pasiones humanas que dominaban a la misma corte papal de aquella época, para que se dejase encandilar por todo aquello que atraía a las multitudes.
Por esta razón dedicaba largas horas al estudio de la Biblia en su idioma original, conocimiento del que contados estudiosos cristianos podían ufanarse en aquellos días. A la Biblia en hebreo acudía en momentos de gran excitación y de terribles torturas de conciencia, buscando en aquélla consuelo y sosiego. El Papa Víctor no creía en los misterios de la iglesia católica. La seria reflexión lo llevó al convencimiento de que la esencia del cristianismo fue tomada de los libros sagrados de los hebreos. Su instruido espíritu filosófico no le permitió rechazar la creencia en el único Elohim, tal como lo proclama la religión judía.
Oigamos ahora las palabras del Papa en su despacho privado, donde está sentado en soledad frente a la Biblia hebrea:
"Shemá Israel"-lee en silencio-"Hashem Elokenu Hashem Ejad" ¡Escucha Israel! ¡El Eterno, nuestro ELOHIM el Eterno es único! ¡Oh, esto me conmueve y penetra por todo mi ser, como un recuerdo de antiguos tiempos!.
Casi adjudicaría este sentimiento al auténtico recordar y estoy por creer que procede de acuerdo a la enseñanza de Platón, de aquel entonces, cuando aún antes de nacer y sin hallarse todavía unido al cuerpo, el espíritu revisaba las "ideas' en las alturas celestiales, y que. la fórmula recién leída fluye de las profundidades de mi alma. ¡Oh, quien puede dilucidar este enigmas Pero ¿por qué me atormento investigando cuestiones metafísicos ¡Ni siquiera puedo descubrir el secreto de mi propio nacimiento!
¡Escribiré a Maguncia para averiguar sobre el clérigo Tomás!
El Papa se hundió en sus pensamientos, los que fueron interrumpidos por la entrada de un criado.
-¡Santo Padre! -dijo- Un monje alemán quiere conversar con usted acerca de un asunto muy importante. ¡Sólo con el Santo Padre y con ningún otro! -¿De qué ciudad es, de qué Iglesia, y cómo se llama? -Dice que se llama Tomás y es de Maguncia. Un. padre de la orden de Sankt Jakob. -¡El padre Tomás de Maguncia -exclamó el Papa con gran asombro. ¡Hazlo pasar al instante, procura que estemos solos y que nadie nos interrumpe!
Al entrar el padre Tomás, el Papa temblaba.
Habían pasado ya veintiséis años desde aquel día en que Tomás había hecho traer a su habitación de la iglesia a Eljanán, un niño de apenas cuatro años de edad. ¡Cuántos acontecimientos importantes ocurrieron en el mundo desde aquel entonces y qué cambios se produjeron en la vida del hombre ante el cual el padre Tomás de Maguncia estaba parado sumisamente!
Cuando Tomás besó los pies del Papa no pudo pronunciar ni una sola palabra. Entretanto el Vicario observaba atentamente la figura del hombre que le develaría la incógnita de su origen o, mejor dicho, de quien esperaba obtener alguna información al respecto.
En el transcurso de los largos años transcurridos el padre Tomás se convirtió en un anciano. Sobre su pecho se apoyaba reposadamente su luenga barba, blanca como la nieve. Su rostro no tenía nada de extraordinario ni ningún rasgo especial que pudiese, en otras circunstancias despertar el interés del Papa.
-¿Quería usted hablar conmigo, Tomás? -Quebró el Papa el silencio.
-¡Sí, Santo Padre! Después de una larga ausencia estuve nuevamente en Bamberg, mi ciudad natal.

Allí me contó el anciano prior de Sankt jakob qué maravillosa transformación sufrió el destino del niño que entregué a esa iglesia hace veintiséis años. También me reveló que usted arde de curiosidad por enterarse del secreto de su origen. Me puse entonces en camino hacia Roma con la esperanza de recibir de usted, Santo Padre, una gran recompensa.
-¡La recibirá! ¡Pero cuente!
Y Tomás le contó todo al Papa, que lo escuchó con gran atención. Le relató acerca de un tal Shimón, el gran rabino -Padre del Papa; de la criada Margarita que murió enloquecida; de la enfermedad del pequeño niño judío, su conversión al cristianismo y su rapto, hasta que lo trajeron a la iglesia de Barnberg.
El Papa escuchó todo con la atención concentrada, sin la menor observación ni el más mínimo movimiento. Cuando Tomás hubo terminado su relato, el príncipe de la Iglesia, el Papa, se sumió en profundas reflexiones.
-¡Ahá! -exclamó finalmente- ¡Qué clara me resulta ahora mi forma de vida y mi modo de pensar!
Después se acercó a Tomás y le preguntó con severidad:
-¿Nunca sintió remordimientos por el rapto? ¿No se arrepintió de haberles quitado al niño, el niño inconsciente, a aquellos a quienes Elohim había destinado?
-¿Arrepentimiento? -Preguntó Tomás asombrado ¿Arrepentimiento? ¡Usted se mofa de su súbdito y siervo, Santo Padre! ¡Yo lo he sacado del infierno y lo gané para el Cielo ¡Usted ya es un santo! ¡Ahora, mientras está aún en este mundo! ¡Ah! ¡En toda mi vida no he hecho nada mejor!
-¡No se puede discutir con un maniático -Se dijo a sí mismo el Papa Víctor- ¡Ni siquiera puedo enojarme con él!
-¡Escuche! -dijo después en voz alta- ¡Lo recompensaré muy bien, pero antes dígame: ¿Además de usted, hay alguien que también conozca mi origen?
-¡Nadie más que yo!
-júreme, entonces, que no se lo revelará a nadie!
Después que Tomás hubo hecho el juramento correspondiente el Papa le hizo pagar una fuerte suma de dinero y le concedió una prebenda en la diócesis de Bamberg, que estaba desocupada.
Tomás besó entonces, muy agradecido, los pies del Papa y viajó a ocupar su nuevo cargo.

Desde aquel instante el Papa Víctor III no volvió a tener un minuto de paz. Lo asaltó un gran nostalgia por sus padres. ¿Pero cómo llegar hasta ellos? ¿Debía 0 podía, acaso, abandonar Roma, o tan luego Italia. Y de hacer venir al rabino ¿no despertaría sospechas? Hacía ya bastante tiempo que muchos interesados investigaban su origen. El mismo se ocupó, sin embargo, de difundir distintos rumores. En uno se decía que era alemán; según otra versión, descendía de una distinguida familia de la nobleza italiana.
Acaso no tuvo que evitar, hasta ahora, todo lo que pudiese contribuir a develar el secreto, que era magnificado por la envidia?
Mas la añoranza por sus padres se hizo cada día más fuerte, hasta el punto de no poder sobrellevarla, casi. Resolvió entonces obligar a la comunidad judía, por medio de una severa y pesada orden, a enviara su rabino a Roma en calidad de mediador ante la corte papal.
Pasaron unas cuantas semanas desde que el Papa había tornado esa determinación. El rabino y los representantes de la comunidad judía de Maguncia habían recibido la orden de apersonarse en el palacio del arzobispo. A la hora señalada la delegación judía de Maguncia, encabezada por el rabino Rabí Shimón, se presentó en la sala de recepción del arzobispo.
-Debo transmitirles -les dijo el arzobispo comunicado del Santo Padre de Roma. El Papa os prohíbe, de ahora en más, observar vuestro sábado, circuncidar a vuestros hijos y hacer- uso de los baños rituales. De no querer aceptar esta orden, el rabino y dos miembros de vuestra comunidad deberán viajar a Roma para demostrar ante el Papa la necesidad de estos preceptos religiosos. En caso de que envíen ustedes una delegación a Roma, no se hará efectiva la orden del Papa hasta que vuestros representantes no regresen a Maguncia.
Los delegados judíos se asustaron mucho al escuchar ese decreto. Al rato, sin embargo, respiraron más aliviados, al notar que había una salida.
-¡Viajaremos a Roma, señor misericordioso! -Le respondió Rabí Shimón al arzobispo- Confiamos en que Elohim ilumine nuestro camino para que logremos demostrarle al Papa la santidad y necesidad de éstos, nuestros preceptos.
Los representantes de la comunidad israelita de Maguncia o sea, el rabino y dos acompañantes, partieron hacía Roma.
El corazón del Papa comenzó a latir con inusitada violencia cuando le anunciaron el arribo de la delegación de la comunidad judía de Maguncia, encabezada por su rabino.
El Papa recibió a la delegación en presencia de los integrantes más Prominentes de su corte.
Cuando Rabí Shimón entró a la sala y vio el rostro del Papa, que lucía sobre su testa una triple corona, poco faltó para que no se desplomara. Se acordó, de pronto, de aquel sueño en el que se le había mostrado, un cuarto de siglo atrás, el futuro de su hijo extraviado. Logró sosegarse, a pesar de todo, y en el transcurso de una larga exposición de unas dos horas de duración demostró la necesidad e importancia de los preceptos divinos cuyo cumplimiento el Papa pretendió prohibir a través de un edicto suyo.
Cuando rabí Shimón finalizó sus palabras el Papa ordenó a su secretario que anulase su edicto y comunicase de inmediato, al respecto, al arzobispo de Maguncia. Después se despidió de los dos acompañantes del rabino y le solicitó a Rabí Shimón que lo acompañase a su despacho privado, donde lo quería consultar respecto a la Cábala.
El rabino siguió al Papa. Cuando estuvieron en dicho lugar de estudio Rabí Shimón se sentó en el lugar que le indicara el Papa, mientras éste caminaba a lo largo y a lo ancho del recinto.
-¿Su mujer vive todavía, Rabí?
-Vive, misericordioso señor, y espera anhelante mi regreso al hogar.

-¿Cuántos hijos tiene, Shimón?

-Tengo cuatro hijos y dos hijas.

-¿Dónde viven sus hijos?

-Ieuda, mi hijo mayor, vive en mi casa. Si Elohim no lo dispone de otra manera, será mi reemplazante. Mi segundo hijo, Iosef, es rabino en Metz. Meir, mi tercer hijo, es
comerciante en París, donde se casó con la hija de un destacado ciudadano judío. Nejemia, mi cuarto hijo, estudia bajo mi supervisión. Mis dos hijas, en cambio, se casaron en Maguncia.
-Y además de los nombrados, ¡no tiene más hijos?
-¡Sí! contestó el rabino, suspirando profundamente- Tuve otro hijo. Y he aquí que hoy me pareció verlo con vida, al mirarlo a usted, pues su figura me hizo recordar su carita querida, bondadosa y espiritual.
-¿Mi cara?
-Perdóneme, padre misericordioso, si lo he herido con éstas, mis palabras. Pero así sucedió; ante mi alma surgió un sueño, en el que veía a ese hijo mío sentado sobre un trono con una triple corona sobre su cabeza y una gran cruz de oro sobre su pecho. Las personalidades más destacadas del mundo le besan los pies. justamente así lo vi a usted en el día de hoy, misericordioso señor.
-¿Y qué sucedió con ese hijo suyo? -Desapareció a la edad de cuatro años sin dejar el menor rastro.
-¿Y no sabe usted dónde puede hallarse?

-Se cree que nuestra criada, que murió enloquecida, le debió haber hecho algo, o lo arrojó a las aguas del Rin. -¿Cómo se llamaba ese hijo suyo?
-Eljanán.

-¡Eljanán! -Exclamó el Papa con gran asombro- Y de pronto su boca pronunció con gran entusiasmo como si sintiese un alivio divino, las palabras:
-El-janán najalató benóam lehashpar! ¡Padre, padre mío! -siguió exclamando- ¡Yo soy tu Eljanán, tu hijo perdido hace ya tanto tiempo! ¡Oh, déjame reposar en tu pecho paterno!- Sin poder pronunciar ni una palabra más por la emoción que lo embargaba abrazó a su padre reencontrado, Rabí Shimón, y llorando a viva voz cubrió su rostro con cálidos besos.
Así es el alma judía: aun cuando penetre en otra fe y se aferre a ella, como le sucedió a Eljanán con la religión cristiana durante veintiséis años, y más todavía teniendo en cuenta que fue arrancado del judaísmo cuando tenía apenas cuatro años de edad, ni bien retorna a su memoria algún elemento propicio, resurge con renovadas energías su ligazón con la fe judía.
Ambos representantes de la comunidad judía regresaron solos a Maguncia. Rabí Shimón permaneció en Roma, a pedido del Papa, para que lo orientase en el estudio de la Cábala. Padre e hijo se reunían a diario y se contaban lo que había acontecido con ellos durante su cuarto de siglo de separación. En estas entrevistas no faltaron las conversaciones sobre temas serios. Todo lo que ardía en el hijo y lo quemaba por dentro era aclarado por el padre con su sabiduría extraordinaria. No en vano lo llamaban "el grande".
Coexistía en Rabí Shimón, junto a sus profundos y vastos conocimientos, entusiasmo por los mismos ... Esto lo notamos hoy en día, en que nos llegan, en los días más sagrados del año, sus poemas religiosos, que son pronunciados con gran fervor por el pueblo de Israel. Todo esto tenía entonces, al estar junto a su hijo Eljanán, el Papa, una fuerza duplicada, ya que las palabras del padre eran una fuente viva plena de entusiasmo por su reencuentro con el hijo perdido.
-Tienes razón, padre, -solía decir Eljanán, y cada conversación finalizaba con la desesperada pregunta -¿Pero qué puedo hacer?- Y el padre permanecía en silencio.
Hacia ya catorce días que Rabí Shimón se encontraba en Roma. Le contó entonces detalladamente a su hijo el notable sueño cuya primera mitad se había cumplido de modo tan asombroso.
-Me has preguntado ya muchas veces -siguió diciendo Rabí Shimón- qué puedes hacer, y hasta el momento no te he dado ninguna respuesta. Ahora, sin embargo, ha llegado el momento de hablar acerca de ello. Y escucha lo que habrás de hacer. ¡Deberás cumplir totalmente ese sueño y llevarlo a cabo hasta el final! ¡Aleja de ti todo este brillo y esta corona -y Elohim te dará, a cambio, una corona más divina!
- ¡Padre mío! -exclamó Eljanán con temor ¿Qué pretendes de mí? ¿Qué renuncie voluntariamente al éxito que logré con tanto esfuerzo y dedicación, y que descienda del trono más hermoso de la Tierra para vivir nuevamente en el oprobio? ¡Reflexiona padre, acerca del sacrificio que me demandas!
-¡Claro que lo he pensado! El honor que el hombre logra en este mundo no podrá llevárselo consigo a la tumba. ¡Alguna vez deberás descender de ese trono y tendrás que renunciar a todo ese brillo y oropel! ¡Ah, mi querido hijo, hazlo voluntariamente y rescata lo imperecedero de tu destino, tu parte del otro mundo! Si te dedicases ahora con amor a la religión a la que fuiste llevado por la fuerza si fueses un cristiano creyente, me esforzaría, realmente, por atraerte a la fe de nuestros ancestros. Pero si no lo lograse me vería obligado a abandonarte, aunque con profundo pesar. Pero tú mismo no eres un cristiano creyente y tu permanencia en este alto cargo que ocupas no es más que mentira y engaño; tu corazón y tu fe eran los de un judío aún antes de mi venida hacia ti. Por otra parte no te causará dolor ni a ti, ni a tu espíritu, ni a tu corazón ni a tu mente el hecho de ser arrancado de esas costumbres a las que te habituaste por un fortuito hecho rapaz. Sólo el esplendor aparente, la corona, el brillo, la gloria y el deseo de poder, te mantienen firme en tu posición extraordinaria. ¿Y por esto estás dispuesto a vender no sólo tu alma judía inmortal, sino también tu vida en este mundo, que será para ti un campo de permanentes luchas internas?
Créeme, mi hijo, que el sacrificio que yo te pido es realmente muy pequeño.
Te doy más de lo que te exijo: te ofrezco el amor de los padres y hermanos que no alcanzaste a conocer; te ofrezco el amor de una mujer e hijos, que nunca lograrás conocer aquí; te propongo estudiar la sagrada Toráh de Elohim y cumplir los preceptos que el Altísimo le ha encomendado a Israel, y acerca de los cuales no tienes la menor idea; te ofrezco este mundo y el venidero, que Elohim destinó a los devotos...
Rabí Shimón calló; tampoco Eljanán pronunció ni una palabra, sino que midió como mentalmente, la habitación. En su delicado y bello rostro se reflejaban terribles disputas internas. De pronto se quedó parado frente a su padre, su rostro se iluminó y dijo:
-Tengo una salida, padre, que también te satisfará. Nuestro pueblo judío está esclavizado y es despreciado; clérigos fanáticos incitan al populacho, en muchos lugares, contra nuestros hermanos. ¡Cuán saludablemente podría influir a favor de mis hermanos, al gobernar sobre todo el mundo! desde mi cargo seria útil. -¡Déjame aquí! ¡Quiero consagrar mi propia vida a mis hermanos sin llamar la atención! promulgare edictos papales a su favor, predicaré fraternidad y tolerancia, y seré una herramienta en mano del Supremo Creador para liberar, a Su Pueblo Israel del yugo agobiador. De regresar con ustedes, ganaríais un solo judío, pero si permaneciese aquí podría convertirme en una bendición para la comunidad judía y, quizás, salvar a miles de judíos.
-Tampoco en esto puedo estar de acuerdo contigo, mi hijo, Nuestros sabios enseñan: "No le digas a ninguna persona: peca, para que otro goce del producto de tu pecado". No tienes derecho, hijo mío, de entregar tu alma en beneficio de las almas de tus hermanos. Y tampoco podrás llevar a cabo lo que intentas.
Deberás librar batallas extraordinarias, serás destituido de tu carro ni bien se advierta que sirves a otros intereses ajenos a aquellos a que tu investidura te exige. Deja en manos de nuestro gran Elohim el futuro de Su pueblo, pues nunca lo abandonará, ni siquiera cuando lo someta a las pruebas más duras. Tú dices que si regresas a nosotros la judeidad ganará sólo un judío. Y esta ganancia es para nosotros tan valiosa como sostener a todo el mundo. Por intermedio tuyo se salvarán muchos; y siglos más tarde tu actitud servirá de ejemplo para otros. Las generaciones siguientes, nuestros bisnietos, te admirarán y aprenderán de tu ejemplo a honrar y amar a la sagrada fe judía y a sacrificarte por ella, pues habrás demostrado que es más valiosa que la mayor gloria del mundo, que el brillo y esplendor más refulgente con que se revisten las otras religiones.
¡Vuelve con nosotros, Eljanán!
¡Regresa a tu Elohim y a tu fe, a tu pueblo y a tu familia, a tus hermanas y hermanos, a tus padres, Eljanán! ¡Oh! ¡Déjame anunciar esta buena nueva a tu madre que llora y se duele por ti, creyendo que no te encuentras más entre los vivos! ¡Concédeme el privilegio de anunciárselo -Eljanán, Eljaiián, Eljaiián! ¡Conviértete de nuevo en Eljanán "El-janán najalató benóam lehashpar!"
Eljanán se desplomó sobre su silla y se cubrió el rostro con ambas manos.
¡Cuánto tiempo, cuantos años y meses luchó por lo que es y tiene actualmente! Y ahora que lo logró, ¿debe renunciar a todo eso? ¿El, el Papa, habituado a gobernar, deberá diluirse entre la gente común, de la cual estaba alejado por haber ascendido tan alto? Nada menos que él, a quien los emperadores y reyes se acercaban con profundo temor reverenciál, debería aprender a tolerar el desprecio de la gente y comenzar a vivir como judío, mientras los hijos de Jakob son en todas partes víctimas del desprecio?
Ya estaba a punto de apartarse de su padre - cuando pronto le acudió a la memoria el recuerdo de aquel momento tan lejano en el tiempo, durante el cual leyó su nombre en el poema religioso de su padre:
-"El-naján najalató benóam lehashpar" gritaba todo su ser.
"Dios concedió. Su gracia a Su herencia con Sus amorosos preceptos para embellecerlo". ¿En qué estriba esta belleza y este amor por el pueblo despreciado, sino en su parte inmortal?
Y he aquí que dio un respingo, abrazó fuertemente a su padre con ambos brazos y exclamó con voz sonora y entusiasta:
-¡Padre! ¡Regresaré contigo, padre mío! ¡Haré todo lo que desees! ¡Vuélvete a Maguncia con tu familia, que también es la mía, y anúnciale a mi madre que espere a su hijo! ¡Díselo cuanto antes, padre!
¡Que deje de llorar de tristeza y que su rostro se cubra de lágrimas de alegría por haber recuperado a su hijo! Retorno a mi pueblo, padre, a mi antigua fe y a mi Elohim, el Señor de Israel! Abandono el más alto honor, el brillo y el gobierno del mundo, pues quiero convertirme en un judío común y ser como mis hermanos, estudiar la ley de Elohim y vivir con ellos!
¡Quiero ser judío!
Estas palabras llameantes penetraron el corazón de Rabí Shimón y lo conmovieron, llenándolo de regocijo. Y el padre abrazó nuevamente a su hijo y lo cubrió de besos, como aquel día tan lejano cuando su pequeño Eljanán percibió su nombre en un poema religioso que recién había terminado de crear. De los ojos del anciano comenzaron a derramarse lágrimas cálidas. Eran lágrimas de profunda alegría, de verdadero regocijo celestial, ya que en realidad recién ahora había reencontrado plenamente a su hijo perdido.

Cuando Rabí Shimón abandonó Roma, los criados del Papa observaron que su señor se alejaba de ellos cada vez más. Este cambio lo adujeron a la influencia de la Cábala. El Papa no hablaba con nadie; estaba todo el día encerrado, en ayunas, en su recinto privado y le pedía a Elohim que le perdonase el pecado que cometiese sin siquiera saberlo.
El palacio papal en Roma tenía muchas salidas secretas, cuyas llaves estaban en posesión del Papa.
Los papas solían, muchas veces, abandonar su palacio a escondidas para detectar el ánimo de la gente.
En una lluviosa noche de marzo abandonó Eljanán el palacio para no retornar nunca jamás.
Con mucho cuidado cerró detrás de sí la salida y tiró la llave a las aguas del río Tíber. Como al Papa le informaban siempre cuál era la contraseña de la guardia de la ciudad, logró que le abriesen sin problema las puertas de la ciudad.
Y el Papa Víctor III, el más alto dignatario de la Iglesia, padre de todos los cristianos creyentes, gobernante de reyes y emperadores, príncipes y duques, obispos y arzobispos, emprendió su camino de regreso a la fe de sus ancestros y a la vida de un judío común.
¿Intuía, acaso, cómo finalizarían sus días y en qué forma moriría?
Hasta Boulogne peregrinó a pie. En Boulogne compró un carro con un caballo, contrató un servidor y se dirigió hacia el sur.
Al día siguiente esperaron mucho tiempo, en la corte papal, a que el Papa saliese de su recinto o llamase a algún criado. Pero fue inútil: ni la puerta se abrió ni nadie fue llamado. Cuando los criados y los cortesanos se hubieron cansado de tanto llamar, forzaron la puerta y para su enorme sorpresa, encontraron la habitación vacía.
Esta noticia provocó una tremenda conmoción. Algunos sostuvieron que se llevó a cabo un asalto secreto; dedujeron que el Papa fue raptado por los partidarios del emperador. Otros, en cambio, pensaban que el tan devoto, angelical y apacible Papa ascendió, aún vivo, al Cielo. Hasta hubo quienes creyeron que el Vicario se había dedicado a la magia negra y fue víctima de ella.
Pero a nadie se le había ocurrido pensar que el Papa habla renunciado por su propia voluntad a la majestuosidad de su importante cargo, al poder más grande, a la gloria más elevada, al honor casi divino que todos le dispensaban y a su inagotable riqueza material, para poder vivir, a partirde aquel momento, como un "judío"... "común y corriente"...

©Publicado por El Ministerio La Pluma Divina: www.laplumadivina.com

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martes, 20 de julio de 2010

La Ley

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¡Por fin! Llegó hasta el Parlamento el grito, el humo de la queja bramante que hay y existe sobre los derechos humanos. La denuncia es manifiesta sobre “la total” indiferencia de los derechos humanos y a la personalidad del deterioro moral; a la falta de instrucción del cuándo, poniendo fecha de aprobación de ley y de ejecución.
El hombre olvida que nada hay nuevo bajo el sol, ¡nada!, porque así lo estableció Yahweh desde el principio, desde que la vida existió en esta tierra. ¿Dónde están los derechos de Yahweh? ... ¿Dónde están Sus estatutos? ... ¿Qué pasó con Su ley? ...
Primeramente la puso en el corazón del primer hombre; después Su transmisión hasta que Moisés al recibirla del dedo de Yahweh en el Monte Sinaí fue establecida para toda mente y razón; ¿o fue el hombre quien creó a Yahweh? ... y ni siquiera se perturbó todo aquel que la cambió... hasta hoy. Olvidan acaso que escrito está: “Yo advierto a todos los que oyen las palabras de la profecía en este libro, que si alguno le añade, YAHWEH le añadirá las plagas escritas en este libro. Y si alguno le quita algo a las palabras del libro de esta profecía, YAHWEH quitará su parte del Árbol de la Vida, y de la ciudad Kadosh (apartada, pura), como es descrita en este libro.” (Revelación/Apocalipsis 22:18,19)
¿O se piensa el hombre que va a manejar a Yahweh?, ¿para que imponga sentencia hoy a todo aquel que se burló, cambió o mutiló? ...

De Yahweh es el tiempo y Su justicia, el cuándo y el cómo; Él tiene Su día, Su Gran día de Juicio, del que nadie se escapa; como nadie se escapa de la muerte, ni de la tormenta, ni del aguacero, ni del sol que calienta.
Así como viene la sequía, así como viene la inundación, así como viene la nieve; cuando Él quiere y lo establece para que el hombre pare y piense que de Él todo depende.
Él no sólo habla, sino también hace; mas el hombre se rebela en cuanto amanece persistiendo en su total indiferencia y tolerancia...
No olvides que el hombre parte pero Yahweh permanece para siempre y después... hay un Juicio que Yahweh lo estableció para toda criatura... y de ese Juicio nadie escapará y la sentencia es la misma que Él promulgó; Él no cambia: “Yahshua Ha Mashíaj es el mismo ayer, hoy y siempre.” (Ivrim/Hebreos 13:8); y de Yahweh nadie se burla.

Todo el hombre “hoy” la tiene en su poder. ¿Acaso no tiene derecho el hombre de saberla?, ¿quién se lo impide?, ¿quién?
Yahweh la escribió para la mente y el corazón que Él creó: el hombre; sin intérpretes, sin mediadores, y conciencia le dio al corazón para saber que todo delito que entró en su corazón le perturbó desde el principio y nació la justificación acompañada de la acusación porque no quiso el hombre humillarse ante su Elohim y Creador.

No olvides “tú hombre” que Yahweh es paciente y misericordioso ... y eso está escrito; pero seguís mutilando el tiempo sabiendo que el corazón del hombre es engañoso y a veces al corazón se le convence al juicio que se apropió y se determinó en acción: ¿Quién se adueña de quién? ¿No es uno mismo? ¡Párate en el camino, no sea que perezcas! “Aquí está lo que YAHWEH dice: Párense en el cruce de los caminos y miren; pregunten por las sendas antiguas, ¿cuál es la buena senda? Tómenla y encontrarán descanso para sus almas.” (Yirmeyah/Jeremías 6:16)

A la vida no se le ha encontrado todavía medida, tan sólo tiene dos fechas y qué pocas coinciden; y no olvides que la vida de Yahweh es y su duración también.

¡Nadie tiene excusa!

La Escritura, “Palabra de Yahweh”, declara ser Su propio intérprete. Así que ¿a quién vais a acusar... esta vez?
Toda la Biblia debería ser dada al pueblo, tal cual es, para su adquisición. Tenerla ya es una bendición, conforme la lees, clamando a Yahweh entendimiento y sabiduría en Yahshua Ha Mashíaj, el que vino y dijo: “Amarás a YAHWEH tu Elohim, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza. Este es el mayor y más importante mitzvah (mandamiento). Y un segundo similar a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Toráh y los profetas dependen de estos dos mitzvot (mandamientos).” (Mattityah/Mateo 22:37-40)
¡Ahí tenéis toda la ley!, que sigue permaneciendo en toda alma sincera, alcanzando la luz de la verdad: “Si ustedes obedecen lo que Yo les digo, entonces son en verdad mis talmidim (discípulos), ustedes conocerán la verdad, y la verdad los pondrá en libertad.” (Yojanán/Juan 8:31,32)

La luz está implantada dentro del justo: “Permanece pidiendo, y te será dado; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando y la puerta se abrirá para ti. Porque todo el que permanece pidiendo, recibe; aquel que se mantiene buscando, encuentra; y para aquel que sigue llamando, la puerta le será abierta.” (Mattityah/Mateo 7:7,8)

No seáis como los escribas y fariseos en los tiempos cuando Yahshua vino hecho carne a esta tierra: “Entonces Yahshua se dirigió a la gente y a sus talmidim (discípulos). Les dijo: Los maestros de la Toráh y los Perushim (Fariseos) se sientan en la silla de Moshe. Así que cualquier cosa que le digan que [Moshe] dijo, tengan cuidado de hacerla. ¡Pero no guarden sus ordenanzas ni hagan lo que ellos hacen, porque ellos hablan, pero no actúan! Ellos atan cargas tan pesadas a los hombros de la gente, pero no alzan un dedo para ayudar a cargarlas. Todo lo que hacen, lo hacen para ser vistos por otros; pues ellos hacen sus tefilin [1] anchos y sus tzitziyot [2] largos, les fascinan los lugares de honor en los banquetes y los mejores sitios en las sinagogas, y aman ser saludados con deferencia en las plazas de mercado y ser llamados Rabí. Pero ustedes no deben permitir que la gente los llame Rabí; porque ustedes tienen un Rabí, y todos son hermanos entre sí. Y no llamen a nadie en la tierra Padre, porque ustedes tienen un Padre, y El está en el cielo. Ni deben dejar que los llamen guías, porque ustedes tienen un Guía, ¡y es el Mashíaj! El mayor de ustedes tiene que ser su siervo, pues cualquiera que a sí mismo se promueva será humillado, y cualquiera que se humille será promovido.” (Mattityah/Mateo 23:1-12)

[1] tefilin: dos cajas negras de piel que contienen rollos con pasajes del Tanaj. Durante las oraciones en la sinagoga los hombres usan una caja atada a la mano y el brazo y la otra atada a la frente, en obediencia a Det. 6:8. Los tefilin son llamados filacterías en la mayoría de las traducciones.

[2] tzitziyot: plural de tzittzit: flecos, especialmente hechos, usados en las cuatro puntas del talit de un hombre, de acuerdo con la mitzvah en Números 15:37-41. En tiempos antiguos el talit era una capa o manto de uso diario, normal. Después que las ropas dejaron de ser hechas con puntas,
esquinas, el Judaísmo moderno creó el talit moderno (chal de oración) para que la mitzvah pudiera ser observada.

Ya que Yahweh no cambia, pero sí el hombre con sus tácticas; pero la Ley es la misma hasta que sea en Juicio señalada. Yahweh es el mismo: “Yahshua Ha Mashíaj es el mismo ayer, hoy y siempre.” (Ivrim/Hebreos 13:8); y la escribió para toda criatura y raza sin excepción: “De un hombre, El hizo todas las naciones que viven en la superficie de la tierra, fijó los límites de sus territorios y los períodos cuando fueran a prosperar. Elohim hizo esto para que la gente le buscara y quizás, esforzándose, le encontraran, aunque, de hecho, El no está lejos de cada uno de nosotros.” (MaAseh Shlechim/Hechos 17:26,27)
Y la cosecha sigue estando en relación con la naturaleza de la siembra: “No se engañen a ustedes
mismos; ¡nadie se burla de YAHWEH! Una persona cosecha lo que siembra.” (Gálatas 6:7)

Buscad los derechos de Yahweh, que al hombre dio. Buscad, hoy, que estáis a tiempo: “¡Aquí está el tipo de ayuno que Yo quiero: libera a los injustamente encerrados, desata las coyundas del yugo, deja ir libres a los oprimidos, rompe todo yugo, comparte tu comida con el hambriento, toma a los pobres sin hogar y llévalos a tu casa, viste al desnudo cuando lo veas, cumple tus obligaciones para con tu hermano! Entonces tu luz brotará como la mañana, tu nueva piel crecerá deprisa sobre tu herida; tu justicia te precederá, y la gloria de YAHWEH te seguirá. Entonces llamarás y YAHWEH responderá, llorarás y El dirá: Aquí estoy. Si remueven el yugo de entre ustedes, paran las falsas acusaciones y calumnias, generosamente ofrecen comida al hambriento
y satisfacen las necesidades de la persona afligida; entonces tu luz se levantará en la oscuridad,
y tus tinieblas serán como mediodía. YAHWEH siempre te guiará; El saciará tus necesidades en el desierto, El renovará la fuerza de tus extremidades; y así serás como jardín con regadío, como manantial cuyas aguas nunca fallan. Tú reconstruirás las ruinas antiguas, levantarás cimientos de generaciones pasadas, y serás llamado: Reparador de muros destruidos, restaurador de calles para viviendas. Si retraes tu pie en Shabbat (Sábado) de perseguir tus propios intereses en mi Día Kadosh; si llamas al Shabbat una delicia, el Día Kadosh de YAHWEH, digno de honrar; entonces lo honras no haciendo tus cosas usuales ni persiguiendo tus intereses ni hablando de ellos. Si lo haces, encontrarás delicia en YAHWEH; y Yo te haré montar sobre las alturas de la tierra y te alimentaré con la herencia de tu padre Yaakov, porque la boca de YAHWEH ha hablado.” (Yeshayah/Isaías 58:6-14)

Clama a Yahweh con todo tu corazón, y desnúdate tu interior hacia Él, porque conoce cada pliegue de tu corazón; a Él no le engañan los labios mentirosos. Él ve todo lo oculto del hombre y no hay rincón oscuro donde Él no vea. En cualquier rincón o lugar humíllate ante Yahweh porque misericordia tiene y cuando se abre el corazón, Él escucha, y siempre atiende; no hay falta o traición, pecado o crimen que Él no perdone. Todo lo perdona, confía en Él. Porque es el Elohim ¡VIVO!, ¡Real! y ¡Viviente!

“Porque YAHWEH amó tanto al mundo, que dio a su único e incomparable Hijo, para que todos los que en El confíen puedan tener vida eterna, en lugar de ser completamente destruidos.” (Yojanán/Juan 3:16)

Cuando Yahshua consumó Su obediencia a Yahweh en esta tierra, murió y resucitó; y está escrito: “El quiere que toda la humanidad sea salva y venga al pleno conocimiento de la verdad. Pues YAHWEH es Uno; y hay un solo mediador entre YAHWEH y la humanidad, Yahshua Ha
Mashíaj, humano el mismo, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, así dando testimonio
del propósito de YAHWEH en el tiempo adecuado.” (1ª Timoteo 2:4-6)

Él está sentado a la diestra de Yahweh el Padre: “Yahshua le dijo: Las palabras son las tuyas. Pero Yo te digo, que un día verás al Ben Ha Adam (al Hijo de Adam) sentado a la mano derecha del HaGuevurah (El Poder, Yahweh), y viniendo sobre las nubes del cielo.” (Mattityah/Mateo 26:64); intercediendo por todo aquel que le busca, que le ruega, que le clama pidiéndole perdón por todos sus pecados desde que se nace hasta ese momento.

¡Humíllate ante Él, tu Elohim, por Yahshua tu Mediador! pídele que entre en tu corazón ya que es Espíritu Vivificador y Eterno, y dile: “Amado Yahshua, perdóname, entra dentro de mi corazón, cúbreme con Tu Sangre Preciosa, la que limpia de todo pecado ante Yahweh, sálvame”; porque sólo Él lo puso como Mediador porque es Fiel desde el principio; sin pecado, sin falta, holocausto de amor, de justicia eterna. Acude hoy a Él, hoy es el día de salvación: “En el tiempo aceptable te oí en el día de salvación te ayudé.” (2ª Corintios 6:2)

Porque hoy salva, porque hoy da la vida a todo hombre y lo llena de justicia, de la misericordia que Él recibió y se apropió; surge de Él hacia los demás como fuente emanadora de todos los que le buscan: “Porque donde dos o tres se reúnen en Mi Nombre, allí estoy Yo con ellos.” (Mattityah/Mateo 18:20)

¡Cree tan sólo!

Solamente en Yahshua quedarás libre de toda cadena, de toda condena, de todo juicio: “Por lo tanto, hermanos, que sea conocido entre ustedes, ¡que por medio de este hombre es proclamado el perdón de los pecados! Esto es, Elohim libera de culpa a todos los que ponen su confianza en este hombre, aún referente a todas las cosas que de las cuales no pudieron ser liberados por la Toráh de Moshe.” (MaAseh Shlechim/Hechos 13:38,39); justificados somos, libertad nos da. No te encierres más, sal de la celda y mira más allá; porque después de la muerte viene el Juicio, y ese no tarda, y ante Yahweh te verás, tal como fuiste hasta el final.

¡Clama hoy a Él!

Él no muda, ni cambia. Prueba y no dudes y verás cómo se cumple. “Aquí está la conclusión final; ahora que has oído todo: teme a Elohim y guarda sus mitzvot (mandamientos); esto es el todo del ser humano. Porque Elohim traerá a juicio todo lo que hagamos, incluyendo todo secreto, sea bueno o malo.” (Kohelet/Eclesiastés 12:13,14)


E. D. Bruñó Ibáñez
D.L. Z-3884-06


©Ministerio La Pluma Divina


lunes, 19 de julio de 2010

Atalaya - ¿Ayuno? - ¡Volved a Mí!

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ATALAYA

Yahweh todo lo sabe, todo lo escudriña (hasta lo más profundo de nuestro ser), no hay secretos para Él ni nada que se le pueda ocultar, es el que “atalaya” toda Su creación hecha por Él.

El que “atalaya” es el que ve: desde el embrión hasta su total desarrollo; desde la raíz hasta la cúspide de su superficie.

No hay secretos para Él: “YAHWEH, Elohim, no hace nada sin revelar su plan a sus siervos los profetas.” (Amós 3:7)

Perfecto Amor el Suyo que aún siendo Todopoderoso no hará nada sin que antes le sea revelado a la humanidad. ¿Cuántos Atalayas existen?... sólo Yahweh lo sabe. Siempre existieron, son los que avisaban los decretos del Rey de reyes a las naciones todas. Son Sus escogidos, por Él. No se aprende en las escuelas, son Sus instrumentos vivos a los que siempre los protegió en el cuenco de Su mano.

“El león ha rugido. ¿Quién no temerá? YAHWEH, Elohim, ha hablado. ¿Quién no profetizará?” (Amós 3:8)

“Nada” de lo acontecido, tanto ayer como hoy, dejó de tener Su anuncio a través de Sus Atalayas o Vigías, los que están alerta en la guarida del corazón de Yahweh que latentes están a la espera de Sus noticias para preservar al hombre de la insensatez de su propia destrucción. Yahweh ama a Su creación y escucha su clamor. Tiene ojos y ve, oídos y oye, y un alma que palpita viendo el horror del hombre en su decaer…

“Porque YAHWEH amó tanto al mundo, que dio a su único e incomparable Hijo, para que todos los que en El confíen puedan tener vida eterna, en lugar de ser completamente destruidos.” (Yojanán/Juan 3:16)

El deseado de Yahweh, El Enviado por Excelencia, fue el que nos habló que todas estas cosas iban a acontecer. Yahshua mismo, el mismo que fue ayer, hoy y por los siglos. El que escudriña lo más profundo del corazón porque Él sabía que: “del corazón salen los pensamientos perversos, los asesinatos, los adulterios, y todo tipo de inmoralidad sexual, robos, mentiras, calumnias.......” (Mattityah/Mateo 15:19) y la Tierra está sembrada de todos los frutos que salieron de sus profundidades.

¿Quién conoce el corazón? Sólo Yahweh.

Nos creó para Su deleite, salimos de Sus entrañas misericordiosas de Amor. Siempre está presente como Omnipotente dándonos Su consejo, Su ayuda, Su mano, Su cobertura. Él ve el peligro antes, no después. Él avisa con tiempo lo que va a suceder. Siempre la Voz de Yahweh está presta en Sus Atalayas y anuncian avisando: ¡cuidado!, antes que la Ira descienda.

¿Acaso hay algún terremoto, accidente o destrucción que no hayan sido avisados?

El Tsunami, las Torres Gemelas de Nueva York, terremotos y maremotos, volcanes en erupción, nada acontece que ya no haya sido revelado y anunciando por Sus Atalayas: los Profetas de Yahweh.

¡Vuélvanse de sus malos caminos!, ¡arrepentíos y convertíos al Elohim Vivo!

Todo es corrupción, violación a todo derecho, extorsión, y se convierte todo en llaga podrida. La justicia no es lo que uno dice que hará sino lo que uno realmente hace. Ciertamente no hay hombre en la Tierra que haga el bien y nunca peque: prevarican, se glorifican, se capacitan hasta opacar que hay un solo Elohim Verdadero que no paran de ocultar haciéndose reyes a sí mismos.

¡Ay del hombre!, ¡ay de él!

Pero nadie se librará del Atalaya que hablará en el tiempo de Su Anuncio y aunque los tengan por locos, ahí están las ruinas históricas que a Su tiempo acontecieron y nunca fueron borradas de las memorias ni de las crónicas que nunca serán violadas.

“No se engañen a ustedes mismos; ¡nadie se burla de YAHWEH! Una persona cosecha lo que siembra.” (Gálatas 6:7)

El que vino aquí a la Tierra volverá, lo dijo y lo hará, Su Palabra es Verdad, escrito está en Su Palabra. Él es El Verdadero Atalaya, Siloé, El Enviado por Excelencia, el que de Su Espíritu nos da entrada a Su Corazón, Santuario del Elohim viviente. Él es La Puerta en la que entramos a morar con Él, a vivir en Él.

¡Llama a Su puerta! y dile:
AMADO YAHSHUA RECONOZCO QUE SOY UN PECADOR, PERDÓNAME,
TÚ QUE CONOCES MI CORAZÓN, MI MENTE Y MIS SENTIMIENTOS; ENTRA DENTRO DE MI CORAZÓN, LÍMPIAME CON TU SANGRE PRECIOSA, LA QUE DERRAMASTE POR MÍ EN LA ESTACA DE EJECUCIÓN, SÁLVAME, ESCRIBE MI NOMBRE EN EL LIBRO DE LA VIDA; TEN PIEDAD DE MÍ, DAME ENTENDIMIENTO Y SABIDURÍA PARA NO PECAR CONTRA EL CIELO NI CONTRA TI, LÍBRAME DE MÍ Y SE TÚ QUIEN GUÍE MI VIDA, EMPÁPAME DE TI ¡EN TU NOMBRE YAHSHUA! AMÉN, AMÉN Y AMÉN; PORQUE AHORA SE
QUE MAYOR ES EL QUE ESTÁ DENTRO DE MÍ QUE EL QUE ESTÁ FUERA
¡¡¡ATALÁYAME!!!


E. D. Bruñó Ibáñez

D.L. Z-2770-10




¿AYUNO?

Yahshua respondió: “Amarás a YAHWEH tu Elohim, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza. Este es el mayor y más importante mitzvah (mandamiento). Y un segundo similar a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Toráh y los profetas dependen de estos dos mitzvot (mandamientos).” (Mattityah/Mateo 22:37-40)

Tú amarás, dice el Todopoderoso, el Alef y la Tav, el Principio y el Fin, ya que el Amor todo lo puede, todo lo escudriña, todo lo alcanza, todo lo sobrelleva: “Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.” (Mattityah/Mateo 11:30)

Yo te sostendré si a Mí clamares y Yo te responderé, dice el Todopoderoso, a ti te hablo: No desfallezcas, no te irrites, descansa en Mí, Yo te sostendré con Mi diestra, el fin se acerca, Yo vengo pronto, muy pronto, y no me retardaré como muchos piensan. Mi venida se acerca y ¿cuántos voy a sorprender?, aunque escucharon con sus oídos ensordecieron sus almas; aunque aprendieron la letra de Mi Ley está muy lejos de sus conciencias; ensancharon sus conocimientos alejándose de Mí. Ya no ven al alma atormentada, ya no escuchan, ya no pueden oír; sólo repiten palabras que ni aún a ellos les sirven de consuelo.

“Aquí está lo que YAHWEH dice: El sabio no debe jactarse de su sabiduría, el poderoso no debe jactarse de su poder, el rico no debe jactarse de sus riquezas; más bien, el ostentador que se jacte en esto: que él me entiende y me conoce; que Yo soy YAHWEH, practicando la misericordia, justicia y rectitud en La Tierra; porque en estas cosas me complazco, dice YAHWEH.” (Yirmeyah/Jeremías 9:23,24)

“Porque lo que Yo deseo es misericordia, no sacrificios, conocimiento de Elohim más que ofrendas quemadas.” (Hoshea/Oseas 6:6)

“En cuanto a ustedes, vayan y aprendan lo que quiere decir: Compasión quiero, en vez de sacrificios de animales. ¡Porque Yo no vine a llamar a los justos, sino a los pecadores!” (Mattityah/Mateo 9:13)

“Si ustedes supieran lo que quiere decir Yo quiero compasión, en vez de sacrificios de animales, no condenarían al inocente.” (Mattityah/Mateo 12:7)

Yo los oigo y tú estas cerca y ni tan siquiera los oyes, ¡y tan cerca estás de ellos! Yo los oigo llorar y tú ni tan siquiera te detienes… Si buscares de Mi pecho ¿sentirías lo que Yo?... Busca un rincón desconocido y ahí me encontrarás y hablaré contigo y abriré tus ojos. Abriré tu oído y haré que tu corazón sienta lo que Yo siento: Mis entrañas se conmueven de ver sufrir a este mundo, de que no hay quien les hable, quien les diga; sólo quieren una voz, un corazón y un oído, no quieren ver más. No les presentes lo que te enorgullece, preséntales el corazón desnudo.

Hijo Mío: hay un AYUNO que siempre mandé y nadie habla de él, hay un AYUNO que a Mí me gusta mucho y tengo hambre de él y apenas lo practican y en él Me deleito cuando lo hacen de noche y de día y Yo os lo hago saber en Mi Palabra: “¡Grita en alta voz! ¡No te restrinjas! ¡Alza tu voz como un shofar! Proclama a mi pueblo lo rebeldes que son, sus pecados, a la casa de Yaakov. Ah sí, ellos me buscan día a día y [reclaman] deleitarse en conocer mis caminos. Como si fueran una nación de justicia que no había abandonado los decretos de Elohim, ellos me piden juicios justos y [reclaman] tener placer en acercarse a Elohim, [preguntando] ¿Por qué ayunamos, si Tú no ves? ¿Por qué nos mortificamos si Tú no te das cuenta? Aquí está mi respuesta: Cuando ustedes ayunan ustedes siguen haciendo lo que ustedes quieren, mientras mantienen a sus jornaleros en trabajo duro. Sus ayunos los llevan a contiendas y peleas, a azotar con golpes violentos. En un día como hoy, ayunos como los suyos no harán que la voz de ustedes se oiga en lo alto. ¿Es éste el tipo de ayuno que Yo quiero un día cuando la persona se mortifica a sí? ¿Es el objeto colgar su cabeza como un junco y esparcir cilicio y cenizas debajo de ti? ¿Es esto lo que llaman ayuno, un día que agrada a YAHWEH? ¡Aquí está el tipo de ayuno que Yo quiero: libera a los injustamente encerrados, desata las coyundas del yugo, deja ir libres a los oprimidos, rompe todo yugo, comparte tu comida con el hambriento, toma a los pobres sin hogar y llévalos a tu casa, viste al desnudo cuando lo veas, cumple tus obligaciones para con tu hermano! Entonces tu luz brotará como la mañana, tu nueva piel crecerá deprisa sobre tu herida; tu justicia te precederá, y la gloria de YAHWEH te seguirá. Entonces llamarás y YAHWEH responderá, llorarás y El dirá: Aquí estoy. Si remueven el yugo de entre ustedes, paran las falsas acusaciones y calumnias, generosamente ofrecen comida al hambriento y satisfacen las necesidades de la persona afligida; entonces tu luz se levantará en la oscuridad, y tus tinieblas serán como mediodía. YAHWEH siempre te guiará; El saciará tus necesidades en el desierto, El renovará la fuerza de tus extremidades; y así serás como jardín con regadío, como manantial cuyas aguas nunca fallan. Tú reconstruirás las ruinas antiguas, levantarás cimientos de generaciones pasadas, y serás llamado: Reparador de muros destruidos, restaurador de calles para viviendas. Si retraes tu pie en Shabbat (Sábado) de perseguir tus propios intereses en mi Día Kadosh (apartado, separado, puro); si llamas al Shabbat una delicia, el Día Kadosh de YAHWEH, digno de honrar; entonces lo honras no haciendo tus cosas usuales ni persiguiendo tus intereses ni hablando de ellos. Si lo haces, encontrarás delicia en YAHWEH; y Yo te haré montar sobre las alturas de la tierra y te alimentaré con la herencia de tu padre Yaakov, porque la boca de YAHWEH ha hablado.” (Yeshayah/Isaías 58)

Andad en el Amor, aunque no se lo merezcan. Andad en Mi Amor y recuerda el día cuando Yo te visité, recuerda ese día, no lo olvides, tráetelo a tu memoria.

Respóndele HOY al que te lanza la mano, aunque no la veas, aunque no la sientas.

Clama a Mí y Yo te responderé. Yo se todo lo oculto que se desliza a tu lado.
No corras: a veces es más importante lo que te dejas en el camino que la cita de tu encuentro… A veces las sorpresas nos desilusionan por haber metido nuestros deseos y nuestros sueños, por no llevar el grano puro. Aventamos la paja y el grano que pesa lo dejamos. Es mejor la desnudez tosca que todo refinamiento que pasa sin dejar su huella.

Yahshua no iba anunciándose, sólo recogían lo que Él desparramaba: misericordia, compasión, amor y libertad al oprimido; es La Llave de toda celda. Yahshua era, y es, para toda respuesta y para toda cerradura. Nunca quiso Yahshua, ni quiere, el mal que te causaron; antes quiso que desde el vientre de tu madre tu vida estuviera envuelta de Amor y protección pero Él a nadie obliga, a nadie somete, Él es la libertad y Su Ley nuestra protección moral, espiritual y física. Si la pasamos por alto no le acusemos, si no reparamos no le juzguemos. ¿Acaso no estamos llenos de leyes y nos sometemos? ¿Por qué son las de Elohim las que despreciamos? Pero al final de nuestro camino volvemos a mirarlas como algo ajeno a nosotros, como si de “otro dios” se tratara.

Si no nos habríamos hecho “dioses” no estaríamos tan ciegos ni tan sordos a la hora de la verdad. A todos nos llega: a unos en la carretera, a otros en el terremoto, en el acero de nuestra garganta por un drogadicto, en el hospital, donde el susurro interno grita a voces: ¡Dios mío, Dios mío!

¿Para qué le sirvió obedecer tantas leyes civiles, morales o caer en el sistema obedeciendo y admitiendo el voto de la mayoría… de qué le sirvió? A lo mejor para colgar un título, a lo peor para estar en una esquina esperando el pinchazo de turno con desesperación y descomposición interna… ¿Cuántos pasaron por esa esquina? ¿Cuántos? ¿Acaso creen que Yo no los veo? ¿Quién les enseñará qué viene después de la muerte? Lo más seguro que todos tenemos es la muerte: ¡esa es segura!, sin hora, sin fecha… ¡eso viene después! Después de la muerte hay cita segura: El Juicio del Todopoderoso, sin índice acusador, en silencio verán pasar su vida como un relámpago.

“El Cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mattityah/Mateo 24:35)

Esa Bendita Ley es Eterna: Su Palabra para todo viviente (La Biblia) y después ya no hay muerte. La eternidad del alma siempre existirá.

“Así como el ciervo añora las corrientes de agua, YAHWEH, así te anhelo a ti.” (Tehillim/Salmos 42:1)

¡Decídete AHORA! ¡No esperes! ¡Ten un ENCUENTRO REAL con Yahshua!
Ora conmigo y dile así:
AMADO YAHSHUA, RECONOZCO QUE SOY UN PECADOR, SE QUE HAS MUERTO EN LA ESTACA DE EJECUCIÓN POR MÍ, ENTRA DENTRO DE MI CORAZÓN, LÍMPIAME CON TU SANGRE PRECIOSA, ¡SÁLVAME! LLÉNAME DE TI Y DE TU ESPÍRITU, REPRENDE TODO LO QUE ME ALEJA DE TI, DELÉITAME EN TUS ESTATUTOS, CONSUELAME, FORTALÉCEME Y HAZ A TRAVÉS TUYA QUE VEA Y OÍGA A TODO AQUEL QUE EN SILENCIO TE SUPLICA, AYÚDAME A SOSTENERME EN TU ROCA Y EDIFÍCAME CON TU ESPÍRITU ¡OH YAHSHUA! COMO SI A TU LADO SIEMPRE YO ESTUVIERA,
SOSTÉNME CON TU MANO SEGURA Y YO NO ME SUELTE ¡GRACIAS PADRE! POR HABERME ESCUCHADO Y LIBRARME DE TODAS MIS ATADURAS ¡EN TU NOMBRE YAHSHUA! PORQUE TU GRACIA ES MAYOR QUE MIS ERRORES.


E. D. Bruñó Ibáñez

D.L. Z-2770-10







¡VOLVED A MÍ!



Vosotros sois los palos y Yo la llama ¿por qué os separáis de Mí? Sin Mí nada podréis y Mi llama no está en vosotros porque os separasteis de Mí. Ni Moisés tocó la llama de la zarza ardiente: “Ahora Moshe estaba atendiendo las ovejas de su suegro Yitro, el sacerdote de Midyan. Guiando al rebaño hacia el lado extremo del desierto, él llegó al Monte de Elohim, Horev. El Ángel de YAHWEH se le apareció en un fuego ardiente desde el medio de una zarza. El miró y vio que a pesar de que la zarza estaba ardiendo en fuego, la zarza no se quemaba. Moshe dijo: Voy a ir allá y ver esta sorprendente visión y ver porqué la zarza no se está quemando. Cuando YAHWEH vio que él había ido a ver, Elohim lo llamó desde el medio de la zarza: ¡Moshe! ¡Moshe! El respondió: Aquí estoy. El dijo: ¡No te acerques más! Quita tus sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás parado es tierra Kadosh (apartada, pura). Yo soy el Elohim de tu padre, El continuó, el Elohim de Avraham, el Elohim de Yitzjak y el Elohim de Yaakov. Moshe cubrió su rostro, porque tenía miedo de mirar a Elohim.” (Shemot/Éxodo 3:1-6)



Juntos… ¿quién os tocará? Nadie, ni nada, porque Yo estoy ahí y soy fuego consumidor ante cualquiera que a mi rebaño se acerque, “Porque en verdad: ¡Nuestro Elohim es fuego consumidor!” (Ivrim/Hebreos 12:29). ¿Por qué os alejasteis?... ¿por qué salisteis de la llama?, ¿acaso no queréis que Yo alumbre?, ¿no veis que juntos no hay quien os divida de Mí?... pero no olvidéis al devorador de vuestras almas que acaba aislando a la víctima, cautivándola de razones, de lógicas, de seducciones, llenándola de soluciones para llevarla a sus planes persuasivos para que alcance mayor relieve y así juntarse con personas afines creando núcleos, accesos a un centro donde uno acaba ardiendo siendo el eje de todos. Que seducción más astuta que darle al hombre y a la mujer luz propia, así venció al principio a través de Eva y continúa y continuará con toda criatura hasta el fin. “Ahora bien, la serpiente era más astuta que ningún animal salvaje que YAHWEH Elohim había hecho. Ella dijo a la mujer: ¿Dijo realmente Elohim: No comerás de ningún árbol en el paraíso?” (Bereshit/Génesis 3:1)



Vuelve, porque Yo te espero, pacientemente, Yo conozco a tu enemigo ya que él no pudo conseguir sus propósitos y contra mis hijos se atreve, sujétate a Mis estatutos, ellos declaran Mi amor por ti, Mi protección, Mi ayuda y Mi pronto socorro.

Vuelve a Mí y Yo te perdonaré, te lavaré con Mi palabra, alumbraré tu habitación, enjugaré toda lágrima y te consolaré… ¡vuelve a Mí!, porque grande es Mi paciencia y Mi longanimidad es eterna, ¡ven!, ahora que estás a tiempo y vive y revive el gozo de tu salvación.



“Crea en mí, Elohim, un corazón limpio; renueva en mí un espíritu inflexible. No me eches de tu presencia, no me quites tu Ruaj HaKodesh (tu Espíritu). Restaura mi alegría en tu salvación, y permite que un espíritu vigoroso me sostenga.” (Tehillim/Salmos 51:10-12)



Ven a Mí, ya sé que estás cansado y angustiado, lo sé, vuelve a Mis brazos porque no te dejaré ni te desampararé, no mires para atrás, sólo verás el abismo de tu caída y ya no te levantarás porque dejarás de confiar en Mí.



Dice el Todopoderoso, mírame a Mí y sígueme, Yo te haré reverdecer de misericordias, de compasión, de amor y de dulzura. Ven a Mí, júntate con los que Me aman en Espíritu y Verdad y acércate a la llama y Me verás a Mí arder y fundiéndome en vosotros, ese ardor llamado protección, rodeándoos con Mis alas extendidas, abrazándoos como un todo porque sois la cosecha de Mi semilla, la que no le quito ojo porque soy vuestro celador, vuestro seguro, vuestro escudo protector, vuestra defensa y vuestro juicio.

¿Quién contra vosotros?, ¿quién? Nada ni nadie. Creedme porque Yo soy con vosotros y en vosotros, por eso: “Ninguna arma forjada prevalecerá contra ti. En la corte refutarás toda acusación. Esta es herencia de los siervos de YAHWEH; la recompensa por su rectitud viene de mí, dice YAHWEH.” (Yeshayah/Isaías 54:17)



No dudéis de mi perdón, de mi espera paciente y silente, ¡volved a Mí!, ¡volved!, “Vengan a mí todos los que están agobiados y cargados, y Yo les daré descanso. Tomen mi yugo y aprendan de mí, porque Yo soy manso y de corazón humilde; y así encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.” (Mattityah/Mateo 11:28-30)



Gracias Padre por Tu Hijo Yahshua, Ten piedad de mí oh Padre mío y mi Elohim, Ten piedad de mí te lo ruego, ¿qué será de mí si no es por Ti?, ¿quién como Tú?, ¿quién?, sálvame por Tu misericordia. Gracias te doy por haberme escuchado, por haberme atendido porque cuando yo a Ti clamaba Tú ya me habías oído: “Antes que ellos llamen, Yo responderé; mientras ellos aún están hablando, Yo oiré.” (Yeshayah/Isaías 65:24). Mi fiel amigo, ¿en quién confiaré?, si Tú estás conmigo tan solamente en Ti. Sé el Rey de mi vida y mi llama ardiente y yo tu zarza. ¡Ayúdame!, a entrar a tu fuego, ¡empújame!, entra dentro de mi corazón, límpiame con tu bendita Sangre preciosa, espíritu noble me sustente, hazme vivir el gozo de tenerte, apodérate de mi, poséeme, haz de mí lo que Tú quieras, pero… ¡úsame!, ¡úsame a mí!, empuja mi palo a la hoguera y nunca se aparte de mí Tu mano primorosa. Gracias Padre por haberme oído, por haberme perdonado, por esperarme tanto… por Tu paciencia y Tu complacencia, por la consumación de Tu obra perfecta por tu amado Hijo Yahshua. Amén.



“Así que, hermanos, tenemos confianza para usar el camino que lleva al Lugar

Especialmente Kadosh (separado, puro) abierto por la sangre de Yahshua.” (Ivrim/Hebreos 10:19)



E. D. Bruñó Ibáñez

D.L. Z-2770-10

©Ministerio La Pluma Divina




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domingo, 18 de julio de 2010

La lepra

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¿Por qué ya no lloran mis ojos?, ¿cuándo se secó mi pozo?... impasible estoy por todo y nada hay que me conmueva. ¿Dónde se escondió mi dolor?, que no lo encuentro; y mi rencor es duro y seco. ¿Qué herencia me tocó, que ataca mi célula nerviosa y tengo ausencia de dolor?... ¡la lepra!... ¿acaso... ya nací con ella?... ¿Quién “hoy” me enseñará a sentir y a vivir?, ¿a que mi corazón se conmueva? ¿Quién abrirá mi puerta y qué impulso me hará abrir mi cerrojo?, ¿y qué consejo me hará cambiar mi hábito?... ¿Quién turbará mi conciencia, dormida y muerta?... ¿quién?...

¡Déjala vivir!, y quita el tropezadero de tu roca que ni a la luz le dejas entrar para atravesar tu negación. ¡¡¡Agárrate a la Verdad!!!: “Si ustedes obedecen lo que Yo les digo, entonces son en verdad mis talmidim (discípulos), ustedes conocerán la verdad, y la verdad los pondrá en libertad.” (Yojanán/Juan 8:31,32); “¡No tengas temor! ¡Sólo permanece confiando” (Lucas 8:50). Escrito está, en el único libro de Yahweh dado al hombre (La Biblia), que sólo hay un camino: “Yahshua dijo: YO SOY EL CAMINO Y LA VERDAD Y LA VIDA; nadie viene al Padre, excepto a través de mí.” (Yojanán/Juan 14:6)

Mediador mío y tuyo, el único: “El quiere que toda la humanidad sea salva y venga al pleno conocimiento de la verdad. Pues YAHWEH es Uno; y hay un solo mediador entre YAHWEH y la humanidad, Yahshua Ha Mashíaj, humano el mismo, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, así dando testimonio del propósito de YAHWEH en el tiempo adecuado.” (1ª Timoteo 2:4-6). Y véase libre el santuario de tu silencio porque hoy ya tienes a un Abogado donde descargar tu conciencia y verter tu contenido: “Mis hijitos, les estoy escribiendo estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca,
tenemos a Yahshua Ha Mashíaj, el Tzaddik (El Mesías), quien ruega al Padre por amor a nosotros. También El es el Kapparah (expiación, propiciación, perdón) por nuestros pecados; y no solamente por nuestros pecados, sino también por los de todo el mundo.” (1ª Yojanán/Juan 2:1,2).

Él no vino a juzgar: “Poniéndose de pie, Yahshua le dijo: ¿Dónde están ellos? ¿Nadie te ha condenado? Ella dijo: Nadie, Adón (Amo). Yahshua dijo: Tampoco Yo te condeno. Ahora vete, y no peques más.” (Yojanán/Juan 8:10,11). Él vino a buscar lo que se había perdido: “Porque el Ben Ha Adam (el Hijo de Adam) vino a buscar y salvar lo que estaba perdido.” (Lucas 19:10).

No sacies tu alma encubriéndote, porque de cierto te digo que lo que no se ve heredará, tarde o temprano. Se putrefactará aflorándote. ¿Hasta cuándo vas a culpabilizar? ¡Déjate ya!, de querer comprender y de analizar. Lo hecho, hecho está, ¡déjalo ya y vive!, y no te atormentes más ¡¡¡ya vale!!! Y ríndete ante el único mediador: “hay un solo mediador entre YAHWEH y la humanidad, Yahshua Ha Mashíaj, humano el mismo,” (1ª Timoteo 2:5). Ante el Espíritu Consolador y Redargüidor, Avisador, que da Paz y Templanza, y confía en Él : el único Espíritu vivo y que resucitó y hoy está en todos los que le aman y no de boca para afuera porque de labios me honran (dice Yahweh): “Este pueblo me honra con los labios; pero sus corazones están muy lejos de mí. En vano es su adoración por mí, porque enseñan como Toráh (enseñanza), mandatos de hombres”. (Mattityah/Mateo 15:8,9). Yahshua ya lo dijo, y lo practicó, cuando dijo en esta tierra: “Amarás a YAHWEH tu Elohim, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza. Este es el mayor y más importante mitzvah (mandamiento). Y un segundo similar a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Toráh y los profetas dependen de estos dos mitzvot (mandamientos).” (Mattityah/Mateo 22:37-40)

Clama a Él y te responderá: “Así dice YAHWEH el hacedor, YAHWEH quien formó [el universo] para seguir dirigiéndolo; YAHWEH es Su Nombre: Clama a mí, y Yo te responderé; y te diré grandes cosas, cosas escondidas de las cuales tú no tienes conocimiento.” (Yirmeyah/Jeremías 33:2,3). Él no es como el hombre, que cambia y que muda. La Palabra de Yahweh es única para el hombre e inquebrantable; y no te fijes tanto en el que la da o del que la recibes; al fin y al cabo ¡ay de quien los juzgue!, ¡ay del que quebrante la vasija que Yahweh formó para Su Honra! No os escudéis, no analicéis al portador sino que cuando la Palabra quema, te analiza, te escudriña, te destapa, no es quien te la da sino Yahweh que está en los cielos y que todo lo ve; y para con su criatura no hay nada que se le oculte sino que está al descubierto y por eso donó a su Hijo Yahshua: “Porque YAHWEH amó tanto al mundo, que dio a su único e incomparable Hijo, para que todos los que en El confíen puedan tener vida eterna, en lugar de ser completamente destruidos. Porque YAHWEH no envió a su Hijo al mundo para juzgarlo, sino que por medio de El, el mundo pudiera salvarse. Aquellos que confían en El, no son juzgados; pero los que no confían en El, ya han sido juzgados, por el hecho que ellos no han confiado en el único e incomparable Hijo de YAHWEH.” (Yojanán/Juan 3:16-18).

No permitas que la lepra entre en tu corazón y muera sin sentirlo, sin vivirlo, sin dolor, sin agonía, sin lágrimas. Hoy es el día de salvación: “En el tiempo aceptable te oí
en el día de salvación te ayudé.” (2ª Corintios 6:2). Y Yahweh no miente y Su Palabra permanecerá para siempre: “Toda la humanidad es como hierba, toda su gloria es como flor silvestre; la hierba se marchita, y la flor se desprende; mas la Palabra de YAHWEH permanece para siempre.” (1ª Kefa/Pedro 1:24,25)

Abre tu corazón ante Yahweh, personal e íntimo, háblale en tu rincón, en tu escondite y clámale, llámale, ruégale por Yahshua, nuestro mediador que está vivo y con Él (Yahweh) y es nuestro mediador: “El quiere que toda la humanidad sea salva y venga al pleno conocimiento de la verdad. Pues YAHWEH es Uno; y hay un solo mediador entre YAHWEH y la humanidad, Yahshua Ha Mashíaj, humano el mismo, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, así dando testimonio del propósito de YAHWEH en el tiempo adecuado.” (1ª Timoteo 2:4-6). Y pídele que te perdone de toda tu vida desde que naciste hasta ahora; que Su Sangre Preciosa, la que brotó de Su Costado (Corazón) te limpie de todo pecado, de toda iniquidad, de toda enfermedad, manía, agonía.

Dile así ahora:
“AMADO YAHSHUA RECONOZCO ANTE TI QUE SOY UN PECADOR Y TE RUEGO QUE ME PERDONES POR TODO LO QUE TE HE OFENDIDO DE PENSAMIENTO, DE PALABRA Y DE OBRA DESDE QUE SALÍ DEL VIENTRE DE MI MADRE HASTA ESTE MISMO MOMENTO. ¡SÁLVAME, PERDÓNAME, OH MI SALVADOR! POR HABERTE OFENDIDO, POR HABERTE IGNORADO Y CULPADO DE TODAS LAS COSAS. CREADOR MÍO, DAME ENTENDIMIENTO Y SABIDURÍA. POR FAVOR, ENTRA DENTRO DE MI CORAZÓN Y LÍMPIAME CON TU PRECIOSA SANGRE QUE DERRAMASTE POR MÍ EN LA ESTACA DE EJECUCIÓN, LIMPIA MI CORAZÓN DE TODO PECADO Y POSÉELO PARA DARME FIRMEZA, GOZO Y RECONOCIMIENTO, COMO A AQUEL LEPROSO LE SUCEDIÓ EL DÍA QUE TE CONOCIÓ[*] QUE TU ESPÍRITU ME SUSTENTE Y ME SUJETE A TI. CONDÚCEME Y TU VARA Y TU CAYADO ME INFUNDAN VALOR PARA SERVIRTE COMO TU QUIERAS. GRACIAS POR TODO, MI AMADO YAHSHUA. GUÁRDAME EN LA CUENCA DE TU MANO Y TE ALABARÉ TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA, ADÓN Y ELOHIM MÍO, A TI SEA TODA LA GLORIA Y TODA LA ALABANZA Y TODA LA HONRA. AMÉN”.

[*] “En camino a Yerushalayim, Yahshua pasó por los campos fronterizos entre Shomron y Galil. Cuando entraba en una de las aldeas, le salieron al encuentro diez afligidos con tzaraat (lepra), los cuales se pararon a la distancia y le llamaron y alzando la voz, dijeron: ¡Yahshua, Rabí! ¡Ten compasión de nosotros! Al verlos, El dijo: ¡Vayan y que los examinen los kohanim (sacerdotes)! Y
mientras iban, fueron limpios. Uno de ellos, tan pronto notó que había sido sanado, regresó y a gran voz alababa a Elohim, y cayó postrado rostro en tierra a los pies de Yahshua para darle gracias; él era de Shomron. Yahshua dijo: ¿No eran diez los que fueron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No fue encontrado ninguno regresando para dar gloria a Elohim excepto el extranjero? Y al hombre de Shomron dijo: Levántate, te puedes ir; tu confianza te ha salvado.” (Lucas 17:11-19)


E. D. Bruñó Ibáñez
D.L. Z-563-08


©Ministerio La Pluma Divina




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La Corriente de Vida

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La Escritura declara: “¡Lo que hace a una persona impura, no es lo que entra por la boca, más bien, es lo que sale de su boca; eso es lo que la hace impura!” (Mattityah/Mateo 15:11). Así que todo aquello que deduce y acusa al exterior es mentira. El hombre, por naturaleza, es mentiroso y su padre es el padre de mentira: “Ustedes pertenecen a su padre ha satán, y quieren llevar a cabo los deseos de su padre. El ha sido asesino desde el principio, y nunca ha estado de parte de la verdad, porque no hay verdad en él. ¡Cuando él dice mentiras, él habla con carácter, porque es mentiroso; en verdad es el inventor de la mentira!” (Yojanán/Juan 8:44). No crea el hombre, y todo ser de la tierra, que lo que le concierne viene de fuera; “de piel para adentro” hay mucho que se oculta y que no quiere aflorar; es “mejor” determinar: “¿Quién se lo va a solucionar?”.

Por mucho que se apoltrone el dique, se le resguarde y respalde, no es culpa del arquitecto que se derrumbe sino del caudal de agua, superior al depósito. ¿Quién la frenará?, ¿quién puso medida de retención?: “¿el hombre?”.

Todos los países tienen, y tuvieron, mano de obra barata: presos, esclavos,... donde soportar en sus espaldas el peso de su orgullo... que de muchos de ellos ni la sombra queda ya: sucumbidos, derrotados, ocultos y con huellas.

¿Qué me dices del corazón?, esa corriente sanguínea que bombea la existencia y hasta determina su opaca apariencia sin avisar, dando un solo golpe y todo se detiene ya en este cuerpo tan lleno de ingeniería... “Porque del corazón salen los pensamientos perversos, los asesinatos, los adulterios, y todo tipo de inmoralidad sexual, robos, mentiras, calumnias... ” (Mattityah/Mateo 15:19). Pero los labios transmiten el sonido que interesa dar y transmitir; lo que quiere que a él le escuchen y lo que desborda en su sonar; queriendo solucionar lo que quiere ocultar; queriendo ver por fuera su propio mal; poniendo diques en su conducta; reflejando en su debilidad cómo se desmorona su propio arsenal (cuerpo), enfermándolo hasta el final. Sólo hay una verdad que por su boca sale como un volcán y es su palabra: “¡oh, Dios!”, cuando acaba en un hospital cayendo en manos de médicos (a lo que nunca se quiso enfrentar) ¿Acaso no hay un Doctor del alma que el espíritu lo está reclamando ya y le da la razón de calma? ... ¡Deja ya de jugar!, porque bien sabes dónde lo puedes encontrar.

Nuestro Creador y Salvador habla con sencillez al pueblo que le busca. Él no se esconde y siempre espera ver al hombre rendirse a Él por su propia impotencia, reconociéndosela, y entonces opera. Escrito está: “No seas engreído acerca de tu propia sabiduría; sino que teme a YAHWEH, y vuélvete del mal. Esto traerá salud a tu cuerpo
y dará fortaleza a tus huesos.” (Mishlei/Proverbios 3:7,8)... porque es Vida a los que lo hallan.

¡Rompe las ligaduras de tu presa y libérate de tanta opresión! ... y deja verter tus lágrimas retenidas. ¡Desbórdate!, desahógate en tu más honda intimidad, donde nadie te ve. ¡Sé valiente!, y clama al que todo lo ve, al que todo lo discierne, ¡clama a Él! Siempre oye al que se desgarra y sobretodo al que ya nadie le escucha su desdicha culpando a todos de estar abandonado y perdido. Siempre está la única esperanza que siempre acude cuando se le llama. ¡Clama a Él!, porque siempre responde... y espera... ¿acaso Él no te esperó?

¡Reconócete ante Él!, porque no se avergüenza. Él sabe... ¡no te encubras! Él es Justo y Verdadero y muy Real. El que vive para siempre y por toda la eternidad. No pierdas la ocasión, el tiempo tiene para ti también su paro y en una determinada hora el minutero te dará sentencia, la que está siempre al acecho y a muchos sorprende donde menos se lo esperan, y todos sus planes quedan a una deriva siempre insatisfecha: ¡inacabado el minuto, el segundo no espera! ... luego viene otro tiempo envuelto en un cetro donde verás tu vida, y en un abrir y cerrar de ojos caerá sobre ti sentencia eterna. ¡No te fíes del calendario, ni de ti mismo!, confía en Yahweh, solamente, que es Justo y Bueno y Paciente y Misericordioso. ¡Confíate a Él!, y ábrele tu contenido. De Él espera perdón por todo tu mal reconocido de tus labios. Para Él un solo pecado o falta es como abolir toda Su Ley porque por una sola raja una presa cae y las muchas aguas se precipitan y arrasa todo lo que encuentra: ¡así es el hombre!, pero no se quiere dar cuenta, ni siquiera en lo que hace.

¡Pídele a Él!, que entre dentro de tu corazón porque Él es Espíritu Vivificador y que te cubra con la Sangre de Su Hijo que Él derramó por ti y por mí. Por eso dice La Palabra (La Biblia): “La Palabra se convirtió en un ser humano y vivió con nosotros, y nosotros vimos su Shejinah (Presencia Divina, la manifestada Gloria de YAHWEH presente con los humanos), La Shejinah del único hijo del Padre, lleno de gracia y verdad.” (Yojanán/Juan 1:14). ¡Claro que vivió!, y lo clavaron en la estaca de ejecución como a un criminal y al tercer día resucitó y está vivo; y Él es el que intercede a Yahweh por nosotros: “El quiere que toda la humanidad sea salva y venga al pleno conocimiento de la verdad. Pues YAHWEH es Uno y hay un solo mediador entre YAHWEH y la humanidad, Yahshua Ha Mashíaj, humano el mismo, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, así dando testimonio del propósito de YAHWEH en el tiempo adecuado.” (1ª Timoteo 2:4-6). “Porque YAHWEH amó tanto al mundo, que dio a su único e incomparable Hijo, para que todos los que en El confíen puedan tener vida eterna, en lugar de ser completamente destruidos.” (Yojanán/Juan 3:16). De Él viene la Salvación y la Vida, reconócelo y aférrate a Él como tu contenido en el nombre de Yahshua. Él te traerá Sanidad y Medicina, abundancia de Paz, de Verdad: “Si ustedes obedecen lo que Yo les digo, entonces son en verdad mis talmidim (discípulos), ustedes conocerán la verdad, y la verdad los pondrá en libertad”. (Yojanán/Juan 8:31,32)

“Lo que Yo dejo con ustedes es Shalom; les estoy dando mi Shalom. Yo no doy de la
forma que el mundo da. No se permitan a ustedes mismos estar enfadados o asustados.” (Yojanán/Juan 14:27)

“Lámpara a mis pies es tu palabra y luz en mi senda.” (Tehillim/Salmos 119:105)

Él te escucha en este momento, Él está atento al clamor de tu corazón. ¡Aprovecha esta oportunidad que hoy, ¡ahora!, Él te da!, y dile así:
“AMADO YAHSHUA: RECONOZCO QUE SOY UN PECADOR Y TE PIDO QUE ME PERDONES POR TODO LO QUE YO CONTRA TI HE PECADO DE PENSAMIENTO, DE PALABRA Y DE OBRA DESDE QUE NACÍ DEL VIENTRE DE MI MADRE HASTA ESTE MISMO INSTANTE. ¡POR FAVOR!, ENTRA DENTRO DE MI CORAZÓN Y LÍMPIAME CON TU SANGRE PRECIOSA QUE TÚ DERRAMASTE POR MÍ PARA PERDONARME TODOS MIS PECADOS. TEN MISERICORDIA DE MÍ Y QUE TU ESPÍRITU ME GUÍE TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA COMO TÚ QUIERAS. ¡GRACIAS MI SALVADOR!, POR HABERME ESCUCHADO, POR HABERME PERDONADO, POR HABERME PERMITIDO EN ESTE MOMENTO RECONCILIARME CONTIGO Y SER SALVO. ¡GRACIAS POR LA VIDA Y POR LA MULTITUD DE TIEMPO ETERNO! AMÉN”.


E. D. Bruñó Ibáñez
D.L. Z-2118-09


©Ministerio La Pluma Divina




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