Mundo Judío
03/08/2008 Mundo Judío
La generación del desierto: ¿una prefiguración de Juan Bautista?
La porción de la Torá de la presente semana nos describe a manera de resumen las distintas etapas del Éxodo (Números 33). Ciertamente, las indicaciones geográficas presentes en el texto no son todas compatibles y coherentes. Por un lado, la lista contiene precisiones geográficas contenidas en los libros de Exodo, Números y Deuteronomio. Pero, por el otro, la larga serie de etapas presenta nombres nuevos. Asimismo, el trayecto de Sinaí utiliza una lista de etapas del noroeste de Arabia (vv. 16-35), pero también combina otro "itinerario'' más directo entre Cadés y el norte de Arnón (vv. 41-49).Sin embargo, el texto establece claramente que la última etapa del trayecto fue cuando los hijos de Israel "acamparon cerca del Jordán entre Bet Hayesimot y Abel Hassittim en las Estepas de Moab'' (vs. 49), o más precisamente, "en las Estepas de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó'' (vs. 50; cf. también 35:1; 36:13; Deuteronomio 1:1, 5). Y que una vez acampados "al oriente del Jordán'', Dios le reveló a Moisés las fronteras de Canaán (33:50-34:15), los nombres de los responsables que habrían de repartir la tierra (34:16-29), como así también las instrucciones sobre la parte de los levitas (35:1-8), las ciudades de asilo (vv. 9-34) y la herencia de la mujer casada (cap. 36). (Nota: Es de destacar, que en este mismo lugar Moisés habría de pronunciar sus últimos discursos a Israel [Deuteronomio 1:1-4:43; 4:44-11:32, 26:16-28:68; 28:69-30:20], y de aquí Josué habría de emprender el paso del Jordán y la posterior entrada en Canaán [Josué 3:1-5:12].)Es particularmente llamativo el hecho de que muchos siglos después, a finales de la época del Segundo Templo, este mismo lugar "al este del Jordán'' sería el lugar de acción y predicación de Juan Bautista. Según los evangelios sinópticos, Juan proclamó su mensaje de salvación y bautizó a los pecadores "en el desierto de Judea'', sin precisar con más detalle el lugar exacto de estos sucesos (Marcos 1:4; Lucas 3:2; Mateo 3:1). Sin embargo el Evangelio de Juan, considerado por muchos el más teológico de los cuatro, es el que proporciona una información geográfica clara y precisa en este sentido: "Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando'' (1:28. Ver también 10:40). (Nota: Esta información se corresponde con la noticia, según la cual el Bautista fue ejecutado por el gobernante judío Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea [región ubicada al este del Jordán, en el actual territorio de Jordania], en su fortaleza de Maqueronte, situada en la parte alta de la cordillera al este del Mar Muerto [Marcos 6:17-29; Mateo 14:3-12; Lucas 3:19-20; Josefo Antigüedades Judías 18, 116-19]. Y de aquí la conclusión, entonces, que el área "al este del Jordán'' habría sido ciertamente la región de actividad de Juan Bautista.)Este lugar de Betania mencionado en el Evangelio de Juan no debe ser confundido con el nombre del mismo lugar presente en otros pasajes del Nuevo Testamento para designar a una aldea de leprosos situada junto al Monte de los Olivos, cerca de Jerusalén (Marcos 11:1, 11; 14:3; Mateo 21:17; 26:6; Lucas 19:29; 24:50: Juan 11: 1, 18; 12:1). Y aun cuando a partir del siglo IV en adelante, en ocasión del comienzo de las grandes peregrinaciones cristianas, los lugares cristianos de culto para la veneración del Bautista fueron localizados en el lado occidental del Jordán (como se puede verificar en el mapa más antiguo de Palestina representado en el mosaico de una iglesia en Madaba, al este del Jordán), los estudiosos modernos consideran histórica y confiable la tradición sobre el Bautista presente en el cuarto evangelio.En caso de ser cierta entonces la información, una pregunta obvia se hace obligatoria: ¿por qué Juan eligió precisamente este lugar "al este del Jordán'' para anunciar "un bautismo de conversión para perdón de los pecados'' (Marcos 1:4)? ¿Acaso la elección de este sitio se debió a razones pragmáticas o ideológicas? Probablemente, la cuestión le parezca a algunos lectores un "prurito académico'', irrelevante para el hombre medio y no especializado. Sin embargo, el tema geográfico parecería ser la clave misma para comprender el conjunto de actividades de Juan Bautista y su significado religioso.Según el biblista alemán recientemente desaparecido H. Stegemann, las razones para la elección del sitio de predicación no habrían sido de corte pragmático. Porque si la razón hubiere sido actuar ante un público numeroso, entonces el lado occidental habría sido el más apropiado. Allí el Bautista podría haber pregonado su mensaje de salvación en la ciudad de Jerusalén o recorrido las ciudades y aldeas de la tierra de Israel. Asimismo, si la razón se hubiere debido a la necesidad de encontrar mucha agua para su bautismo, tanto el lago de Genaseret o Tiberíades, como las regiones de las fuentes del Jordán y muchos ríos que a lo largo de todo el año arrastran corrientes por todo el país, le habrían ofrecido innumerables posibilidades para ello.De aquí que, según Stegemann, haya que buscar las razones en la tradición religiosa de Israel: "El verdadero trasfondo para la elección del lugar por parte de Juan lo descubre únicamente la tradición bíblica. Porque Juan había elegido como sitio de su aparición pública precisamente el lugar frente a Jericó en el que en otro tiempo Josué había conducido al pueblo de Israel al país sagrado a través del Jordán (Josué 4: 13, 19). La elección de la orilla oriental del Jordán como lugar de su actuación correspondía a la antigua situación de Israel antes de cruzar el río. La aparición del Bautista simbolizaba, por tanto, la existencia de Israel después de la salida de Egipto "en el desierto'', antes de la entrada en el país prometido, en el que sólo en el futuro se convertiría en realidad todo lo que Dios había prometido ya a través de Moisés en el Sinaí a su pueblo elegido.'' (Los esenios, Qumrán Juan Bautista y Jesús [Madrid: Editorial Trotta, 1996] págs. 238-239).Juan Bautista era un predicador de corte profético, cuyo anuncio de conversión estaba dirigido a los pecadores de Israel, como última oportunidad antes del castigo inmediato: "Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversión, y no creáis que basta con decir en vuestro interior. Tenemos por padre a Abraham; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga'' (Mateo 3:7-12).Según Stegemann, este llamado a la conversión (en griego, metanoia) o renuncia al pecado fue el gran aporte de Juan Bautista al mundo del espíritu: "La visión peculiar del Bautista consistía en que, a diferencia de lo que ocurrió a la generación israelita del desierto, de cuyos miembros iniciales nadie, excepto Josué y Caleb, pudo entrar en el país sagrado, para el Israel del presente de Juan, igualmente culpable y pecador, debía haber aún una posibilidad de salvación. (...) Para Juan mismo fue ante todo una misión profética de Dios la que lo llamó al desierto al este del Jordán y lo eligió como última oportunidad para todo Israel ante la destrucción que lo amenazaba en el futuro juicio final'' (op. cit., p. 239). (Nota: Los evangelios son unánimes en afirmar que Juan Bautista habría cumplido la profecía presente en el libro de Isaías [40:3], según está escrito: "Una voz clama: En el desierto abrid camino a Yahveh, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios'' Cf. Mateo 3:3; Marcos 1:2; Lucas 3:4; Juan 1:23).En otras palabras, Juan Bautista eligió como lugar de predicación la parte oriental del Jordán para simbolizar con ello un nuevo comienzo para Israel; volver a manera de teshuvá a los orígenes de la nación, y de esta manera retornar a ese momento de pureza inicial antes de la entrada a Canaán. Como lo explicita Pagola, "El Bautista llama a la gente a situarse simbólicamente en el punto de partida, antes de cruzar el río. Lo mismo que `la primera generación del desierto', también ahora el pueblo ha de escuchar a Dios, purificarse en las aguas del Jordán y entrar renovado en el país de la paz y la salvación'' (J. A. Pagola, Jesús. Aproximación histórica [Madrid: PPC, 2008] p. 67). Por ello también el aspecto personal tan peculiar de Juan: su indumentaria primitiva ("vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos'' [Mateo 3:4]) y su alimentación natural ("su comida eran langostas y miel silvestre'' [ibid.]). Estos elementos indicaban de manera analógica su fuente de inspiración -la antigua generación del desierto- y apuntaban a un estilo de vida propio de la estepa desértica.Al igual que en los tiempos tormentosos de fines de la época del Segundo Templo, también hoy en día la sociedad israelí vive en una atmósfera generalizada de "fin de siglo''. La corrupción moral y política ha alcanzado niveles espeluznantes, hasta el punto de que algunos agoreros ven en esta trágica situación las señales del fin del proyecto sionista. Al igual que el programa político de los "retornados de Sión'' a comienzos de la época persa terminó por corromperse para finales de la época greco-romana, también algunos creen ver un proceso similar en nuestra generación. El sueño sionista inicial de crear una sociedad justa, democrática y liberal se convirtió para muchos en menos de dos generaciones en una grave decepción, en donde la injusticia social, la violencia y el fanatismo amenazan con llevarnos al precipicio.¡Qué bueno sería si hoy también apareciera un Juan Bautista "al este del Jordán'' para pregonar un mensaje de conversión, y de esta manera retornar a los valores originales y más prístinos del movimiento sionista!¡Shabat Shalom!
Dr. Adolfo Roitman
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